Punto de Encuentro

Regalemos dinero a los y las venezolanas.

Este año es de elecciones en México. La República Mexicana es un país con más de 120 millones de habitantes.

México, al igual que la mayoría de los países tiene clase alta, clase media baja, baja y pobreza.

La situación en México es que, al ser un país con más de 100 millones de habitantes la gente que no tiene para comer, también son millones.

De conformidad con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), que es el organizado  encargado de medir la pobreza en el país, el 12% de México vive en pobreza extrema, esto es, 14 millones de personas mexicanas viven en condiciones deplorables.

Las estadísticas muestran que más de 20 millones de mexicanos no tienen acceso a agua y luz, así como se lee, ni siquiera tienen acceso a un servicio básico de agua.

Los servicios básicos y la vivienda digna son derechos considerados en nuestra Carta Magna, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Sin embargo, la ley es letra muerta porque el gobierno no les provee a los mexicanos de esos servicios mínimos para subsistir.

Dejando a un lado a mis paisanos; existe una fuerte ola de venezolanos que han emigrado de su natal Venezuela a México, algunos para quedarse aquí y otros con la idea de llegar hasta Estados Unidos de América.

Son miles de personas que no tienen donde vivir ni donde comer, lo que ha desencadenado una crisis a lo largo y ancho del territorio nacional.

Entonces, ante la mencionada crisis, nuestro flamante presidente ha encontrado una solución, fiel a sus convicciones de ayudar a todos aquellos que no trabajan.

La solución es la siguiente: dotarles de $20,000 mil pesos mexicanos, algo así como $1200 USD mensualmente para que regresen a Venezuela y puedan trabajar nuevamente. Para tener un contexto completo, el salario mínimo en México es de $470 USD.

Luego entonces,  a un migrante venezolano se le dará más del doble de lo que gana un mexicano que trabaja de 8 de la mañana a 6 de la tarde de lunes a sábado, lisa y llanamente para que regrese a su país.

La estrategia es generar alianzas con empresas venezolanas para que se les pague un sueldo de $1200 dólares americanos que México pagará para ayudarlos a volver a su país.

Es decir, les pagará un sueldo durante 6 meses, unos $120,000 pesos mexicanos o  $7200 dólares americanos para que tengan la oportunidad de reiniciar su vida. Una vez hagamos las cuentas, lo que el gobierno donará para los venezolanas es más de lo que gana un trabajador en México durante todo un año.

En un año un vendedor de aparador de tienda, un jornalero, personal de limpieza, generan poco más de $100,000 pesos, ósea, en el doble de tiempo y trabajando de sol a sol, el salario que perciben es menos del que se regalará a las y los inmigrantes. Así de incongruente es el presidente, sus decisiones, acuerdos y formas de ejecución.

Venezuela es un país con menos de 30 millones de habitantes.

Al parecer al presidente le encanta ayudar al prójimo, y como no, pues lo hace con impuestos de personas trabajadoras que cada día pagan más impuestos y que ganan menos de $500 USD al mes.

Los impuestos tienen como objetivo ser usados para  pavimentar calles, para tener policías preparados, hospitales con insumos suficientes, escuelas con instalaciones dignas o al menos proveer de luz y agua potable a todo el territorio mexicano.

Trágicamente, el titular del ejecutivo decide que es mejor usar el dinero de mexicanos para ayudar a otro países, aunque aquí se mueran de hambre.

Es muy triste ver como se emplean los recursos de los gobernados y gobernadas para ayudar a otros países, que siempre es bueno ayudar, empero, en este caso México tiene más de 20 millones de personas sin luz, sin agua, que podrían morir por no tener que llevarse a la boca (así de extrema es la situación de pobreza que va en aumento en el país) y el flamante gobierno federal piensa más en cualquier otro lugar que en los millones de votantes que le dieron el lugar que hoy tiene, pues siempre ha declarado que es el presidente que ayuda a los pobres.

No cabe duda, el presidente no tiene memoria de sus promesas, mas si tiene dinero de nuestros impuestos para donar a otras latitudes.

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