El outsider
Es curioso ver como algunos cándidos y cándidas comentan con entusiasmo el cese de Daniel Urresti al frente del MININTER como si de una victoria de la libertad de prensa se tratara. El polémico ministro se va a su manera por la puerta grande y en su mejor momento en lo que a encuestas respecta.
Hace falta ser demasiado ingenuo para poder leer su salida como una derrota del gobierno y de Urresti mismo; es la ocasión perfecta para victimizarse ante una oposición que es incapaz de unir fuerzas frente al gobierno de manera coherente, por otro lado, al irse Urresti de interior simplemente se salva de “quemarse” o desgastarse al frente del cargo.
Un Urresti victimizado, con alta popularidad (a pesar de su nula labor real en la policía) y con un estilo confrontacional chavista que aglutina tanto al antifujimorismo como al antiaprismo se configura como una evidente amenaza a la democracia en el Perú, ya bastante resquebrajada por el gobierno de Ollanta Humala.
Ahora veremos si es que la oposición “liberal” y demócrata de este país es lo suficientemente inteligente y capaz como para aglutinarse detrás de un solo candidato y unir esfuerzos de manera eficiente para poder hacer frente a esta clara amenaza a la libertad que tanto esfuerzo costó a los peruanos recobrar.
Las opiniones expresadas en esta columna son de responsabilidad de quien la firma y no representan necesariamente la posición editorial de Punto de Encuentro.
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