ARQUITECTURA Y SEXO
Desde que la mayoría de los seres humanos nacen lo primero que ven y tocan con sus labios y manitas, son los pechos sinuosos de la madre. Se alimentan de ellos pues brindan alimento físico y cariño al recién llegado. Así, la madre se convierte en nuestro primer abrigo, nuestro primer hábitat físico y emocional en este mundo. Más adelante en nuestro crecimiento, llegada la etapa de la adolescencia, podemos experimentar física y emocionalmente el fuego del volcán de la sexualidad que es un sentimiento naturalmente caótico que nos sorprende siempre, principalmente en ese momento de la vida en que el despertar se hace difícil de gestionar.
En contraste tenemos a la sociedad, conformada en una ciudad muy poco planificada y muy rígida en sus caminos y edificios. Es el caso de Lima y de muchas ciudades y pueblos peruanos.
Llegando la hora de conformar un hogar, vamos a los planes de techo propio o donde algún arquitecto que nos aconseje al respecto. Llegando a la conclusión de que nuestra futura vivienda será un elemento netamente funcional como una caja de zapatos, que se adapte al mundo rígido exterior. En otras palabras, la vivienda es una inversión de capital y no un vehículo que nos permita experimentar placer. Así llegada una edad en el matrimonio o fuera de él. El sexo y su energía se subliman en el trabajo y en ser aparentemente civilizados. Según Freud, la libido es una fuerza irresistible, muy poderosa, la cual debería asegurar al ser humano una salida de desfogue, de escape para así evitar catástrofes.
Si la arquitectura es la representación física de la sociedad entonces los arquitectos y urbanistas no brindamos soluciones a ese desfogue. En vez de eso enmarcamos a la gente en patrones poco libres y rigidizantes.
Creo fehacientemente que como seres humanos merecemos una arquitectura que nos apoye a encontrar esa válvula de escape del sexo y del placer. Esto es esencialmente vital en un mundo cada vez más rígido, castrante y rápido en sus atmósferas y arquitectura. El sexo y el placer necesitan tiempos largos y espacios ecológicos creados por arquitectos sensibles y calificados que nos comprendan. ¿Usted tiene buen sexo? Si es así entonces no he dicho nada…
Arquitecto Ecológico: Miguel Ángel Romero.