Punto de Encuentro

Gareca Kid

Luego de 35 años, hay una posibilidad muy potente de ir a un mundial de fútbol. Tengo que confesar que yo estaba del lado de los que no creían en esa posibilidad y que si íbamos a un mundial, este sería el de “Melmac 3025” organizado en el planeta de Alf.

 

Aunque nada está dicho, tengo que aceptar que me equivoque. El trabajo realizado por Gareca y todo el equipo de la selección, ya es un caso de éxito. Al igual que en la película Karate Kid(1984); La selección peruana era como Daniel LaRusso, el chico nuevo del pueblo que pasó sistemáticos maltratos y bullying por parte de los “abusivos” del colegio. La escena de “punto de quiebre” de la película radica en la persecución de LaRusso por parte de “los abusivos”  en una noche de fiesta de Halloween, los  cuales logran atrapar a Daniel y propinarle una cobarde paliza. Un segundo antes de que los abusadores logren darle “el golpe de gracia”, sale sorpresivamente a escena, “El Señor Miyagi”, amigo de Daniel, un ex combatiente japonés de la 2nda  guerra mundial, que con unas patadas y puñetes magistrales de Karate logra defender heroicamente a  su amigo, dejando a todos los maltratadores fuera de combate. Desde ahí Miyagi afianza su amistad con Daniel y se compromete a entrenarlo diariamente para lograr vencer a los patanes del colegio, en el certamen de Karate anual del pueblo. El entrenamiento  de Miyagi no solo es técnico, sino espiritual. El japonés se introduce en el mundo interior del muchacho, comprendiéndolo, aconsejándolo y por supuesto muchas veces ejerciendo su autoridad como entrenador, pues sabía que esa era la forma y el fondo necesarios en ese momento.

El punto cumbre de la película, con el perdón de quien todavía no la ha visto, es cuando Daniel se enfrenta al líder de los abusadores, justamente en la final del certamen de Karate, dándole una espectacular patada , ganando así, la final del torneo. Miyagi sonríe en un close up de culto, orgulloso de su pupilo.

Creo que Gareca ha sabido comprender y ver de una manera diferente  a un grupo de muchachos humildes, de barrio, en los que, seamos francos, nadie creía,  rompiendo silenciosamente con el statu quo de los poderes deportivos peruanos, yendo en contra y con mucha paciencia de nuestra generalmente conservadora mentalidad peruana. Reitero que aunque nada está dicho, pude ver ayer  a un “Daniel LaRusso” jugándole de igual a igual a “Un grandote”.

¿Faltaran 4 días para la patada final?

Arquitecto Ecológico: Miguel Ángel Romero Maldonado.

 

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