Entre todo el ruidazo político que vivimos ahorita, hemos comenzado ya las clases escolares. Dejando en su primer día de colegio a mis hijos y mientras los observaba embobado y abstraído, entrando contentos al patio principal, una voz muy cariñosa entró en mi cerebro:
- Cholo el desayuno está listo, son 7 y 10, hora de colegio. - Era la voz de mi madre desde lo lejos de la cocina hasta mis adolescentes oídos de 14, inmediatamente después veía la cara de mi padre apareciendo a un centímetro mío, con una sonrisa “buenona”, o tal vez “huevona”, mientras sacaba violentamente, de un tirón, mis cálidas frazadas:
-¡Es hora de levantarse cholito..! - Me decía mi progenitor. Pero no sé por qué creo que sus ojos y esa asertiva sonrisa decían: “Levántate, o te levanto”
El trayecto hacia el colegio siempre era el mismo. Mi padre conducía su querida camioneta Combi, Volkswagen, de fabricación brasilera, año 84. Él estaba orgulloso de este carro, pues no era una combi de dos hojas, por favor, esta era modelo Danfo y tenía 4 puertas , añadiendo que ese año se exportaron tan solo 5 camionetas “Danfo” al Perú desde el país carioca.
Yo no me había bañado como era mi costumbre y apenas abría los ojos que se despegaban de las espesas e inmensas legañas que mis aun inexpertos y nuevos ojos segregaban de manera vehementemente natural, mientras veía los parabrisas en esos días lluviosos en movimiento, diciéndome:
“El colegio, viene, el colegio viene sonsonete bailarín”
Los odiaba, mejor dicho odiaba el colegio, realmente sin exagerar, sentía que esa “fabulosa y exclusiva camioneta brasilera” era de esas “custers” que la policía nacional peruana usa para llevar a los reos a la cárcel. Mi padre es arquitecto pero en sus pijamas verdes en esas mañanas húmedas limeñas, él era un “tombo”:
-¡Que te vaya bien cholito!- Me decía mi padre al despedirse.
- Si por lo menos esta mierda fuera mixta - Soñaba, mientras caminaba "resignado" hacia mi salón, el 3ero “D”…..
¡Chau papá te quiero hasta el infinito! - La despedida de mi hija Blanca Lucía, entrando a su clase, me hizo aterrizar de nuevo en marzo del 2018, ahora en el primer día de colegio de mis hijos.
¡¡Chau poto!!- Me decía mi pequeño hijo Rodrigo, mirándome fijamente, con sus ojos destellantes y su sonrisa más que pícara....
Arquitecto Ecológico: Miguel Ángel Romero Maldonado