Punto de Encuentro

¡Las elecciones en peligro!

ÁNGEL DELGADO SILVA

¡Ya no estamos ante una febril suposición nacida en las cabezas de ciertos sofisticados analistas! Después de escuchar a la Ministra Mazzetti, prácticamente no caben dudas. Sus palabras cansinas y resignadas dejan entrever que no están garantizadas los comicios del 11 de abril. Y, aunque podría argüirse que no reflejan la posición del Gobierno, es un hecho que tal anuncio apertura una pendiente de sucesos y razones destinados a frustrar el proceso electoral.

La semana pasada Fernando Tuesta, el ideólogo del vizcarrismo, abogaba por la proscripción de toda campaña electoral, mediante un decreto del Ejecutivo bajo control del Ministerio del Interior. ¡Toda una orden, un verdadero ukase!. El desmantelamiento policial de una conferencia de prensa en Piura, convocada por César Acuña, pareciera ser el inicio de la escalada antidemocrática. La negativa del Ministro Elice a abrir una investigación, verifica la estrategia subalterna de los rojimorados en el poder, para entorpecer el despliegue natural de las elecciones. Entretanto, la gran prensa amarrada al régimen por las sinecuras presupuestarias, sigue vilipendiando a los candidatos opositores o los torna invisibles,  mientras son complacientes con la recua de delfines oficialistas. Sin duda, una sincronización admirable entre los temerarios objetivos políticos por perpetuarse en el poder y el rebote comunicacional de medios sobornados voluntariamente.

En este escenario proceloso no podían faltar las sospechosas conductas de diversas instancias del Sistema Electoral. Por lo que vamos apreciando, se percibe un marcado contraste en el trato a los postulantes. Los que pertenecen a la argolla vizcarrista gozan de todas las consideraciones. En cambio, los contestatarios son objeto de toda gama de tachas e impugnaciones, así como de fallos reprobables. La autoridades electorales no aseguran la imparcialidad de las justas democráticas.

A estas alturas de los acontecimientos, la ciudadanía no puede depositar su confianza en quienes han socavado a la República, sus  valores y sus instituciones, en no pocas oportunidades. En esta hora crucial la ingenuidad traiciona este legado bicentenario. Seamos claros entonces: La segunda ola del coronavirus será una tragedia para los peruanos, sin duda. Pero para los halcones de la coalición rojimorada es una oportunidad para no dejar los beneficios del poder, sus jugosas consultorías y demás cuchipandas. No tendrán, por lo tanto, mayor interés en combatir la pandemia, en el fondo y más allá de la retorica obligada.

En consecuencia, en la actuación de Sagasti y su comparsa frente al Covid-19 no todo es estupidez y negligencia. ¡Que lo es, qué duda cabe!. También existe un componente perverso, un cálculo político artero: que los estragos mórbidos desmoralicen a la población reduciendo su afán público. Ello amplía la esfera gubernamental y redobla su intensidad interventora. Y, en lo inmediato, facilitará su continuismo espurio.