Punto de Encuentro

Pelea campal en estadio de Fútbol en México.

La semana pasada se disputó el juego de Atlas contra Querétaro. El Atlas es uno de los equipos de Guadalajara, una de las 3 ciudades más importantes de México y es el actual campeón del fútbol mexicano.

Por su parte Querétaro, es una ciudad que está a 3 horas de la capital y que ha tenido un crecimiento abrumador en los últimos 5 años; se estima que 45 familias se mudan cada semana a Querétaro por su crecimiento y oportunidades tanto laborales como académicas.

El juego se disputo el sábado por la tarde, como cualquier juego de fútbol en el mundo había aficionados e hinchas en las gradas de casa equipo y las famosas barras -supuestamente de animación-.

El juego transcurría como cualquier otro, hasta que, repentinamente la gente empezó a bajar a la cancha,  es decir, al césped por la necesidad inexorable de resguardarse de la violencia que se había desatado en las gradas.

Las barras comenzaron a insultarse y gritarse, como en cualquier otro juego de soccer, sin  embargo, en esta ocasión los ánimos no se calmaron ahí y pasaron de la violencia verbal a la física.

El problema fue tan grande que la gente que asistió al estadio temía por su vida y buscaba refugio, por lo que, decidieron bajar al pasto del campo.

Lo triste de esta situación, es que la pelea siguió en el campo, hasta usaron el banderín del campo para golpear a los aficionados.

Los agresores pretendían atacar a los seguidores del Atlas, por lo que, las personas, niñas, niños, mujeres y hombres, comenzaron a quitarse las poleras de su equipo, porque querían evitar ser golpeados.

Todo lo que relato fue captado por muchas cámaras y de diferentes televisoras de México desde varios ángulos.

Evidentemente, el juego fue suspendido y, fue necesario llamar a ambulancias y solicitar auxilio de la policía.

No deseo ahondar en el tema de los golpes, solo expresar que la violencia fue tan bárbara que varias personas yacían desnudas en el suelo y en las escaleras del estadio sin moverse.

Al darse esta situación fue preocupante, el ser testigo de la maldad y la brutalidad de seres que sólo tienen odio y rencor.

Lo más grave de este asunto es, que no había policías suficientes ni elementos de seguridad de empresas privadas que pudieran repeler o controlar las agresiones.

En un evento deportivo masivo, es de vital importancia la seguridad de los asistentes, pues son eventos en donde asisten alrededor de 35 mil personas (hay estadios de 50 mil, de 80 mil), entre ellas niñas, niños, ancianos, famosas enteras, jóvenes de 12 a 16 años, ósea, acuden personas de todas las edades.

En este caso, como en muchos otros en México -lamentablemente-, no había las medias mínimas necesarias para llevar a cabo el evento, y todo terminó, una vez más,  en tragedia.

Los directivos de la liga han expresado algunas sanciones y han emitido conferencias donde pretenden disfrazar una situación terrible, con sanciones como estadios sin gente o sin los denominados grupos de animación.

Pero, debemos recordar que ante eventos deportivos o culturales, la seguridad debe ser garantizada por los mismos organizadores del evento.

En caso de que, el evento carezca de medidas de seguridad el principal responsable es el organizador, que en este caso, es el dueño o los dueños del equipo, mismos que deberían enfrentar cargos penales por su falta diligencia.

Como ya mencioné, las sanciones impuestas por el organismo de fútbol hacia los dueños son: i) que se venda el equipo en el plazo de 1 año; ii) están inhabilitados para ser administrativos de cualquier institución deportiva por 5 años; y iii) perdió el encuentro el equipo de Querétaro, sí, de risa.

Así de ligero es todo en México, un regaño público, una palmada en la espalda y ya.

Claramente,  los directivos pretenden dar su apoyo para que las personas que agredieron y causaron problemas en el estadio sean detenidos por la autoridad penal, aunque, repito los principales responsables de esta tragedia son los dueños y son ellos quienes deben responder penalmente ante las autoridades judiciales mexicanas.

El fútbol es un deporte arraigado en la cultura mexicana que mueve millones personas y debe ser un ejemplo de solidaridad, y tolerancia, no la oportunidad de dañar a otros, ojalá las autoridades lo entiendan y castiguen a los responsables.

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