Punto de Encuentro

Inseguridad producto de nuestra sociedad

En los últimos días, el tema de la inseguridad ciudadana ha vuelto a ocupar las portadas y titulares de los medios de comunicación. La criminalidad sigue ganando terreno y consolidándose en el país, mientras que las autoridades responsables de la seguridad y el orden interno permanecen atrapadas en conflictos políticos, corrupción institucional y la implementación de medidas que solo generan mayor burocracia, sin atender las necesidades reales de la población.

Nuestra clase política es un reflejo de la sociedad. Esto se evidencia en la forma en que el Estado intenta, sin éxito, enfrentar una criminalidad que afecta cada vez más el desarrollo y bienestar de la ciudadanía. La cultura de la "criollada" y el “hacerse el vivo” se manifiesta en el accionar de las autoridades, quienes muchas veces buscan burlar el sistema a través de prácticas corruptas como el tráfico de influencias, el soborno, el lavado de dinero y la práctica conocida de "mocha sueldos". Esta corrupción no solo involucra a altos funcionarios o políticos, sino también a empleados de diversas entidades. Un ejemplo cotidiano es el policía que acepta una coima para evitar imponer una multa de tránsito o que pide un "incentivo" para ayudar a recuperar un teléfono robado.

Menciono estas prácticas porque, si no contamos con políticos y funcionarios competentes, pero sobre todo HONESTOS Y TRANSPARENTES, jamás obtendremos resultados efectivos en seguridad ni en ningún otro sector. El primer paso para combatir la delincuencia en las calles es realizar una limpieza profunda de todos los elementos corruptos y maliciosos que entorpecen el trabajo de aquellos funcionarios realmente comprometidos y honestos.

Hasta ahora, ningún Ministro del Interior ha demostrado el valor ni la capacidad para implementar medidas contundentes que eliminen el virus de la corrupción en las instituciones encargadas de velar por la seguridad y el orden interno.

Otro factor presente en nuestra sociedad es el egoísmo. Aunque este se relaciona en parte con prácticas desleales para obtener ventajas, también tiene que ver con la ambición de ser protagonista, de imponerse sobre los demás, de buscar reconocimiento sin dar espacio a un esfuerzo colectivo. Hoy vemos cómo el gobierno presenta medidas y estrategias populistas que resultan ineficaces. Esto se debe, en mi opinión, a dos razones: la falta de conocimiento para abordar problemas de esta magnitud y la búsqueda de salvar su imagen a corto plazo, proponiendo soluciones que solo prolongan su tiempo en el cargo.

En esta ocasión, he decidido profundizar en los problemas que aquejan al país desde una perspectiva que puede parecer desconectada a simple vista. Sin embargo, como criminólogo, mi labor es ir a la raíz de los problemas, para luego poder plantear soluciones integrales y sostenibles.

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