Leer en público siempre será polémico en nuestro país. Es imposible que un lector pase desapercibido cuando otros pasajeros y pasajeras prefieren jugar Candy Crush o Wasapear en su móvil. ¡Ah, verdad! Eso sí se puede. Pero, ¿leer en el bus? Imposible, ¿te quieres malograr la vista?
La polémica se reabre, y en buena hora que así sea, con la difusión de una foto donde aparece el periodista Beto Ortiz, leyendo en el Metropolitano. Algunos tuiteros, que tuitean en movimiento, y lo hacen en el bus, y todos los hemos visto ensimismados en su mundo virtual, criticaron la foto argumentando que es imposible encontrar un bus vacío y poder leer con el placer y la libertad psicomotora con que lo hacía Ortiz.
Desde que se fundó el Colectivo Promovamos la Lectura en Combis, que promueve la lectura en todos los medios de transporte y espacios públicos, hemos captado a pasajeros leyendo tanto en buses vacíos, como en combis y micros que van “sopa” o “plancha” por la ciudad, es decir que van repletos de gente.
La mayoría de personas leen para escapar del tráfico, igual como sucede en Madrid, Paris, México D.C. Los hemos visto cargando libros pequeños y grandes; hasta las clásicas separatas. ¿Quién no “repasado en el carro” para el examen?
De acuerdo al Colegio de Ingenieros del Perú, un pasajero en Lima, puede pasar hasta un cuarto de su vida en el tráfico. Estamos perdiendo un tiempo valioso. Entonces, qué mejor manera de aprovecharlo que leyendo.
Que nuestro sistema de transporte es caótico, que los buses van llenos, el tren eléctrico va repleto y es incómodo. Son los mismos pretextos de quienes decían que leer en movimiento es malo, te puedes quedar ciego. El pesimismo es el tráfico mental de algunas personas que pregonan la ideología del “no se puede”, y les impide avanzar. Son los mismos que prefieren mirar a la nada por la ventana. Si supieran lo alucinante que resulta leer a Ribeyro por la Avenida Grau, o Vallejo en la carretera Panamericana.
En Rumanía, se entregaba un boleto gratis a los pasajeros que leían en tránsito. La idea se le ocurrió a Víctor Miron, un lector. Reinier Gerritsen, un fotógrafo holandés, retrataba lectores en el metro de Nueva York. Los medios de transporte pueden convertirse en espacios para el fomento de la cultura. Leer te hace mejor, y ese debe ser tu incentivo diario.
Si te gusta leer, mete un libro en tu cartera o tu bolsillo, sube al carro, y si ves un asiento o lugar vacío, aprovecha para leer. Los demás, pueden seguir tuiteando con un dedo: “tráfico de M”.
