Hace unos días entrando a mi cocina me llevé una grata sorpresa. Encontré una bolsa de café producida en Lamas, San Martín, Perú, con el sello de certificación de Comercio Justo FAIRTRADE. El café fue exportado a Francia y traído por una de mis compañeras de piso a Islandia.
Investigando sobre la empresa productora, descubrí que se trata en realidad de una Cooperativa llamada “Oro Verde”, creada en noviembre de 1999 por 56 pequeños productores de café, ex cultivadores de coca, a través del Programa de Apoyo al Desarrollo Alternativo PNUFID / UNOPS NNUU. Esta cooperativa nació con el objetivo de proporcionar una alternativa viable a la producción de coca que terminaba siendo destinada al narcotráfico en la región. Ahora cuenta con 900 productores agrupados en 40 comités de café y 21 comités de cacao (aunque algunos productores cultivan ambos productos).
Bajo la modalidad de comercio justo, la cooperativa recibe por cada tonelada de café vendido una prima de 350 euros, la cual les ha permitido invertir en la creación de centros de recolección de café y en el sistema eléctrico para el procesamiento del producto; financiar certificaciones y capacitaciones; apoyar prácticas agrícolas y agroforestales; garantizar el servicio de limpieza; así como desarrollar la correcta gestión de la calidad del producto y de la seguridad de los trabajadores.
El comercio justo es una modalidad de comercio solidario que busca el desarrollo de los pueblos y la lucha contra la pobreza. Tiene como pilares establecer condiciones laborales y salarios adecuados, promover la equidad de género y el respeto a los derechos humanos, garantizar el precio justo para los productores, al igual que el respeto a la cultura de los pueblos y al medio ambiente.
Una certificación en comercio justo es muy apreciada en el mercado internacional, ya que le garantiza al consumidor que el producto que está comprando fue elaborado en condiciones laborales justas para los trabajadores y de manera sostenible. Por ejemplo, mi compañera manifestó que compró el café por ser un producto orgánico peruano, que da trabajo a pequeños pueblos y personas en condición de pobreza. Sin embargo, reconoció que necesita una mejor difusión.
Este tipo de iniciativas ayudan a los productores de café a darle un valor agregado a su producto y a ganar mayores mercados, especialmente en el extranjero. Debemos intentar promoverlas no sólo con el café sino con miles de productos peruanos de alta calidad que deben salir al mercado con un precio justo y cumpliendo con todos los compromisos ambientales y laborales en las zonas de producción. Por otro lado, este es un excelente ejemplo de proyectos sostenibles para luchar contra la producción ilícita de hoja de coca y el narcotráfico. A trabajar se ha dicho.
