Cada 10 de diciembre se conmemora la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la Asamblea General de las Naciones Unidas, hecho que marca el nacimiento de una nueva era para la humanidad, con el reconocimiento de la persona humana como un ser libre e igual en derechos en respuesta al genocidio vivido como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.
A pesar que este tratado no es de carácter vinculante, a partir de su ratificación por los Estados Parte de las Naciones Unidas, se plasmó el compromiso de asegurar y garantizar el respeto de los derechos y libertades en forma progresiva y bajo un régimen de Derecho. En ese sentido, la efectividad de su cumplimiento depende de cada Estado, y las medidas sean políticas, económicas o jurídicas dependerán de cada Estado y de sus nacionales.
Sin embargo, la percepción de una gran mayoría de personas de los “Derechos Humanos” es la de un concepto utópico, meramente académico, un ideal inalcanzable por diversas razones, entre ellas, la falta de voluntad política de los gobiernos, inaplicación de estándares internacionales de acceso a la justicia, marcos jurídicos insuficientes que no desarrollan los estándares internacionales de protección y, priorización de intereses económicos y políticos.
La explicación a esta realidad, está en la desinformación producto de una casi ausente educación en derechos humanos y deberes ciudadanos, y digo casi, porque la mera inclusión de los tratados y convenciones en las mallas curriculares, no garantizan la concientización de su existencia e importancia, por lo que es necesario darle valor a la educación como herramienta medular para el desarrollo de una sociedad democrática, tolerante, plural e inclusiva, con personas autónomas y conscientes del valor de la dignidad humana en cada una de sus decisiones.
Este 10 de diciembre, la Organización de las Naciones Unidas dedicará las celebraciones a una campaña de un año de duración, en conmemoración de los 50 años del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, los mismos que, en forma conjunta con la Declaración, forman parte de la Carta Internacional de los Derechos Humanos. A diferencia de la Declaración, estos Pactos si son vinculantes para los Estados Parte, La finalidad de la referida campaña, es promover el respeto de la libertad de expresión y la libertad de culto, la libertad para vivir sin miseria, la libertad para vivir sin temor, resaltándose su importancia más aún por la época que vivimos en medio de una posible guerra mundial desatada por el enfrentamiento entre países islámicos y europeos.
Hay que tener en cuenta, que para dar a conocer la importancia de estas libertades, la formación integral de la persona debe ser parte de la agenda política, haciendo accesible el derecho a la educación a todas y todos, niñas, niños, personas con discapacidad, indígenas, con enfoque de interculturalidad y de género, en escuelas, instituciones técnicas y de instrucción superior, públicas o privadas, de tal manera que se pueda formar ciudadanos conscientes y responsables de sus derechos con la posibilidad de exigir su cumplimiento.
Finalmente, recordemos que solo una acción ciudadana participativa y un Estado de Derecho Democrático y eficiente, pueden hacer posible “vivir los derechos humanos”.