El poder constituyente es básicamente el Dios Todopoderoso de la República. Una Asamblea Nacional Constituyente tiene el poder absoluto de hacer y deshacer todo cuanto existe en el territorio reconocido como soberano. No hay nada, absolutamente nada, que impida a la Constituyente, una vez activada, hacer. Es el poder originario de la soberanía popular y por ello no tiene más límites que sí misma.
La historia de Venezuela ha tenido en su haber 27constituyentes, algunas más otras menos abiertas, pero todas con infinitas posibilidades de hacer y deshacer. La más reciente la de apenas 1999, cambió desde el nombre, el número de poderes, la duración del periodo presidencial la forma en la que la Constitución podía modificarse o derogarse vía, una nueva Asamblea Constituyente. Ninguna, y para muestra un botón, ha solucionado los problemas de fondo que aquejan al país.
Por su parte, la CRBV es clara: se deroga con una Constituyente, se modifica parcialmente en su parte operativa con una enmienda o se modifica sustancialmente con una reforma, siempre que no choque con los principios fundamentales. Los dos últimos escenarios los vivimos en 2009 y 2007 respectivamente. Hoy, en 2017, con apenas 17 años de vida, el propio partido que promovió su nacimiento quiere darle muerte. ¿Nos extraña? No. Para empezar porque la reforma de 2007 prácticamente la destruía, por lo cual su presentación como reforma también fue inconstitucional. El detalle es que la población votó mayoritariamente que no quería condenar al patíbulo a la CRBV y Chávez en aquel momento, aunque visiblemente molesto, respetó "la pírrica victoria de la oposición". Acaso alguien es capaz de creer que si Chávez hubiese podido hacer una constituyente sin convocar a un referéndum consultivo... ¿no lo hubiese hecho?
De hecho en 2009, aún y cuando se rechazó la reforma, Chávez promovió la enmienda que le otorgase la reelección indefinida y logró la mayoría de votos. Pero no pudo transfromar la división político administrativa hacia el Estado Comunal que planteaba la reforma.
Aún recuerdo cuando en 2007, Carlos Escarrá, aún vivo, abogó que la tesis del chavismo era la Constitución de 1999. Recuerdo haberle preguntado, en la plaza del rectorado de la Universidad Metropolitana, si era cierto eso, entonces ¿la reforma qué era? ¿la antítesis? Escarrá hizo silencio y decidió no responder. Supongo que vio hábilmente, la terrible conclusión que precipitó su comentario. Si la CRBV era la constitución "más democrática del mundo" (según el Chavismo) la Reforma sería la posibilidad antagónica.
Parece que ahora nuevamente nos enfrentamos a una antítesis, la Constituyente de 1999 fue, según el chavismo, la muestra más democrática y amplia de la venezolanidad, hoy también ponen sobre el tapete su alter-ego bizarro. Una Asamblea Originaria "sectorial", de segundo grado, de participación indirecta, representativa al mejor estilo de lo que tanto criticaron de la democracia venezolana del siglo XX. Grupúsculos. ¿Cómo va a negarse que los constituyentes sean electos entre los venezolanos de a pie? ¿Cómo va a ser una Constituyente delegada? sin voto directo, universal y secreto.
Por si alguien tiene dudas dejo aquí íntegro lo que señala la constitución en el 348:
La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de la dos terceras partes de sus integrantes; los Consejos Municipales en cabildo, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; o el quince por ciento de los electores inscritos y electoras inscritas en el registro civil y electoral.
Todo es absurdo. Desde la gestación, por inconstitucional y perverso, es la sola convocatoria unilateral por parte del ejecutivo en "consejo de ministros". Llamar a la refundación de la república por mero deseo del presidente y sus ministros nombrados a dedo, es un irrespeto absoluto a la palabra democracia. Es Luis XIV de Francia con "El Estado soy yo", o más bien María Antonieta, diciendo "que coman pasteles". ¿Se imagina ud. alguna constitución en el mundo de las constituciones democráticas que admita su muerte por simple reunión de presidente y ministros? ¿Qué clase de estabilidad política sería esa? Cada 6 años veríamos presidentes mandar a los sastres-constituyentes a hacerles su traje a la medida mientras el pueblo sigue en harapos.