Punto de Encuentro

El liderazgo populista de Rafael Correa

Desde que llegó al poder hasta la actualidad, el perfil político de Rafael Correa ha tenido diversos matices entroncado al populismo como su estilo de liderazgo[1]. La politóloga Flavia Freidenberg sobre el tema señala cinco características[2] para poder explicarlo. Para el presente artículo usaré dos de ellas,  como la relación de Rafael Correa con sus seguidores en el intento de golpe de Estado por parte de los policías (más como conocido como el 30-S); y la apelación discursiva a la que recurre el presidente ecuatoriano para confrontar a los enemigos de turno, como son la partidocracia, la oligarquía y los medios de comunicación.

Para empezar, es necesario dar a conocer los elementos constitutivos del populismo como categoría clave para entender el estilo de liderazgo de Rafael Correa. Si bien Freidenberg señala que dicho concepto tiene su sustento en el ciudadano[3],  Beatriz Zepeda sostiene que el estilo de liderazgo del presidente Correa apela a la “nueva patria”, vale decir, “al actor social movilizado, que se desenvuelve [y se desenvolvió históricamente] por fuera de las estructuras típicas del sistema político”[4]. Esta autora no menciona explícitamente populismo por ningún lado del texto, pero señala en su análisis que Correa al término “patria” le da un carácter abierto de interpretación, entre ellos el concepto pueblo. Entonces, tenemos “ciudadano” y “nueva patria” como elementos claves del populismo que dan sustento al estilo de liderazgo de Rafael Correa.

Sobre la relación líder-seguidor en los hechos ocurridos en el intento de golpe de Estado por parte de los policías el 30 de septiembre del 2010 (30-S), desde el inicio el presidente Correa desplegó su estilo de liderazgo populista, tratando de mediatizar su participación directa y personalista en la solución del problema. No eran los ministros participando de manera institucional en la solución del conflicto, sino el propio el presidente. Al recibir Correa las primeras negativas por parte de los policías, más tarde desde el balcón del palacio del Carondelet, Correa se comunicó con los ecuatorianos para señalar el responsable político de dicha insurrección[5].

Dicha situación lo que nos presenta es la hábil maniobra de Rafael Correa para manejar la política nacional en torno a él. Necesariamente por él, sin intermediación institucional (¿“el Estado soy yo” de Luis XVI?). Por otro lado, pese a dejar de lado los canales institucionales de solución del conflicto, lo que nos demostró con esas actitudes paternalistas es la legitimidad que la mayoría de la ciudadanía ecuatoriana le otorgó (y le otorga hasta ahora), sin ningún problema[6]. Bajo las premisas expuestas, Correa entendió muy bien la cultura política ecuatoriana para el ejercicio político de su estilo liderazgo populista.

En lo que respecta al recurso retórico que utiliza Correa para confrontar con la oposición, se ve un buen despliegue discursivo  para la confrontación directa con los partidocracia, la oligarquía y los medios de comunicación, que formaron parte de la “larga noche neoliberal” (como lo llama Correa), el cual afectó social, económica y políticamente a un sector mayoritario de ecuatorianos.

Uno lo que siempre puede escuchar del presidente, ya sea en las sabatinas[7] o en otros discursos (como en el 30-S), para confrontar indistintamente a estos tres actores mencionados son “enemigos de la patria”, “politiqueros”, “privatizadores” y “prensa corrupta”. Bajo el recurso retórico “avanzamos patria” y “revolución ciudadana”, Correa divide al país entre un “nosotros” defensores de los intereses del pueblo y del ciudadano, y los “otros” que han estado históricamente contrapuesto a los intereses de la mayoría excluida. De acuerdo a ello, se puede decir que hasta el momento dicho recurso retórico (aparte de la mayoría en la Asamblea) le ha servido de mucho al presidente Rafael Correa para poder legitimar la aprobación de proyectos ley, como por ejemplo la Ley de Comunicaciones.

Para finalizar, expuesto las dos premisas bajo las cuales se ejerce el estilo de liderazgo populista de Rafael Correa (aparte de otros factores como la bonanza económica que atraviesa el país, las políticas públicas gratuitas en educación y salud, los gabinetes itinerantes y cooptación de algunos líderes indígenas en el gobierno) se puede entender por qué ha durado tanto tiempo en el poder, sin tener sobresaltos o intentos de golpes de Estado, más allá del 30-S. Hasta dicen que posiblemente vaya a una re-reelección. Y pueda que gane.  



[1] Freidenberg, Flavia. “El Flautista de Hammelin. Liderazgo y populismo en la democracia ecuatoriana”, en Carlos de la Torre y Enrique Peruzzotti, edit. El retorno del pueblo. Populismo y nuevas democracias en América Latina. Flacso Ecuador y Ministerio de Cultura de Ecuador. Quito 2008.

[2] Ibid (pág. 191).

[3] Ibid (pág. 192).

[4] Zepeda, Beatriz. “Construyendo la nación en el siglo XXI: la “Patria” en el discurso del presidente Correa”, en Felipe Burbano de Lara, coordinador, “Transiciones y rupturas. El Ecuador en la segunda mitad del siglo XX”. Flacso Ecuador y Ministerio de Cultura de Ecuador. Quito 2010.

[5] Meléndez, Luis. El liderazgo carismático de Rafael Correa. Manuscrito inédito. 2013.

[6] La aprobación de Rafael Correa, luego del 30-S, subió del 53% al 58%. Para mayor detalle véase aquí: http://www.cedatos.com.ec/detalles_noticia.php?Id=18

[7] Las sabatinas son los discursos que el presidente Rafael Correa da todos los sábados en diferentes ciudades de Ecuador para comunicar los logros del gobierno y para enfrentarse directamente con la oposición política, económica y mediática. 

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