Punto de Encuentro

El muro amarillo

Realmente me queda claro que no tenemos una visión de la ciudad que queremos. Hace poco, por ejemplo, la actual administración de la Municipalidad de Lima Metropolitana, como parte de un programa dirigido a recuperar las fachadas del centro de Lima, habría dispuesto que se pintara sobre un mural con el rostro de Túpac Amaru, realizado durante un festival artístico en la gestión anterior. El mural ahora luce amarillo.

Acto de mezquindad, odio político o torpeza, demuestra que no tenemos una dirección. Creo que esta ciudad es triste. Las obras de cemento descoloridas, en mi caso, terminan causándome aburrimiento. Desde luego, habrá algunos que prefieren la monotonía y el orden. Recuerdo que la primera vez que visité Madrid y Vitoria, lo primero que me impresionó fue que todos los edificios parecían iguales. Yo estaba acostumbrado a ver cada casa pintada de un color diferente.

El hecho es decidir si queremos una ciudad gris o colorida. Tener una visión de la ciudad. No podemos cambiar de colores cada cinco o cuatro años. Se imaginan la cantidad de dinero que gasta el Estado cambiando el logo de gobierno o de un proyecto cualquiera. Ciertamente, la ciudad no puede estar al antojo de los gustos del alcalde de turno. Por cierto, ¿tanto demora reparar la casa de Ramón Castilla? Cada vez que paso por jirón Carabaya y Emancipación, recuerdo los libros de Vargas Ugarte y Basadre. El episodio del intento de asesinato me ha quedado grabado en la memoria. Vivimos de espaldas a la historia.

Parece que el arte está condenado en Lima. Allí está el mural cerámico de la Vía Expresa, que continuará deteriorándose y cayéndose a pedazos. Terminará un día con el mismo rostro de esos inmensos zanjones, bypass, y tanta obra gris firmada con aerosol por barristas.

II

Qué jodido esto de querer ser escritor. Han pasado diez años desde que publiqué mi primer libro, y me queda claro que hay varios grupos: los que escriben sobre el mundo andino, los amantes de César Vallejo, Arguedas, Mariátegui; los amigos de Vargas Llosa y los no tan amigos de Vargas Llosa. Si cumples uno de estos requisitos entras al grupo. Quizás por eso no me atraen los concursos literarios.

Una vez, un exitoso futbolista me preguntó si se podía vivir de “eso”, la literatura. Uno escribe porque llena su espíritu. No creo que eso lo entienda alguien que piensa con los pies.

III

Mi hijo, Santiago, acaba de cumplir un mes. Sonríe y mira todo con suma atención y curiosidad. Ahora me duelen más tantos casos de violencia familiar. Un sujeto lanza a su bebé contra una canoa porque no quería que fuera amamantado; otro castiga a latigazos a su hijo; una niñera mata a otra pequeña porque le vomitó; otro encadena su hijo a un poste porque no hizo la tarea. ¿Qué está pasando con esta sociedad?

Por eso no me cansaré de escribir y repetir que una de las soluciones a tantos problemas en nuestra sociedad, es la lectura. Leer nos hace mejores padres, mejores hijos. Hace falta una revolución intelectual. Hace falta que el Congreso apruebe el proyecto de ley contra el castigo físico hacia niños, niñas y adolescentes.

IV

Muy bien la aprobación de la ley que sanciona y previene el acoso sexual en espacios públicos por parte del Congreso. Cierta vez, cuando mi esposa estaba embarazada de siete meses fue acosada por un taxista. El tipo la siguió con el auto por toda la calle, diciéndole sandeces. Similar caso le pasó a una periodista embarazada frente a la puerta del canal: un grupo de obreros la acosaba ¡Cuánto enfermo sexual hay en las calles!  Pongan a leer a sus hijos para que aprendan a respetar y hacer respetar sus derechos. 

NOTICIAS MAS LEIDAS