A lo largo de la historia, las mujeres hemos sido consideradas un objeto más dentro de una sociedad patriarcal y machista, la cual limitaba nuestro rol a realizar las tareas del hogar y al cuidado de los niños. Hablar de los derechos de la mujer en los siglos anteriores era considerado un escándalo, ya que solo servían para ser esposas, mujer para satisfacer deseos sexuales y amas de casa. Al inicio de la primera guerra mundial, acelera el cambio, ya que los hombres se iban a la guerra y eran reemplazados por una “herramienta” útil en las fábricas industriales, las mujeres, quienes eran consideradas inferiores o ciudadanas de segunda categoría, empiezan a ser explotadas en largas jornadas laborales, mandándoles a trabajar en determinadas minas, recibiendo un salario mínimo y sometiéndose a condiciones de trabajos inhumanas.
En el Siglo XX, empezaron las primeras revueltas feministas, una de ellas, fue la de noviembre de 1909, liderada por Clara Lemlich apoyada por la Liga Nacional de Sindicatos de Mujeres, en Estados Unidos. Se realiza la primera huelga laboral en Nueva York, con el fin de exigir mejoras en los salarios, mejores condiciones laborales y reducción de la jornada laboral. A raíz de esta huelga laboral, las mujeres fueron articulando diversos movimientos sociales, denominándose la corriente feminista, logrando obtener (por primera vez) sus derechos políticos. En 1924, Matilde Hidalgo de Procel fue la primera mujer en ejercer el derecho al sufragio formalmente, en Ecuador.
Sin embargo; Perú fue uno de los últimos países de Latinoamérica en otorgar el derecho de sufragio a la mujer. En 1933, el parlamento puso en debate el sufragio de las mujeres, donde no se llegó a obtener resultados favorables debido a que el pensamiento de ese entonces limitaba el rol de la mujer al igual que un niño, llegando a la conclusión de que no tenía capacidad política para escoger a un representante y eran susceptibles al cambio de opinión político.
En 1956, el general Odria otorga por primera vez el derecho al sufragio femenino, debido a la política populista que estaba utilizando como candidato a la presidencia de la república; siendo justo María Delgado de Odria, su esposa, la primera mujer peruana que empieza a realizar activismo político. Este fue un paso muy importante en nuestro país, las mujeres obtuvimos derechos políticos, económicos y constitucionales, llegando a participar en el parlamento ocho mujeres.
Hoy en día, las mujeres hemos ocupado más espacios dentro del campo político, cultural, económico y social del país; sin embargo existen algunas comunidades indígenas, instituciones y centros institucionales en los cuales se persiste en la lucha por la equidad de género y respeto a nuestra integridad física, psicológica y moral.
¡Viva el día internacional de la mujer!