Punto de Encuentro

Make in India

20 Marzo, 2015

Karan Javaji

Nueva Delhi, India

Traducido por Eric Koechlin

El camino hacia el desarrollo económico seguido por la mayoría de los países es muy similar y sencillo —comenzando como una economía agraria pobre, que se industrializa poco a poco y finalmente se convierte en una economía basada en los servicios. Este cambio estructural del sector primario al secundario y luego al sector terciario es visible en términos de sus respectivas contribuciones a la renta nacional, así como el número de personas ocupadas en estos sectores.

Sin embargo, la experiencia de desarrollo de la India ha sido único. En el momento de la independencia, típico de los países más subdesarrollados, la agricultura dominaba la economía tanto en términos de contribución al PIB, así como al empleo. Pero en lugar de hacer el cambio a una economía dominada por el sector secundario, la India prácticamente lo esquivó y saltó directamente a la fase terciaria. ¿Por qué ocurrió esto? En los años 90, por un feliz accidente, la globalización hizo de la India un centro para las exportaciones basadas en los servicios, sobre todo en el ámbito de la informática.

La historia moderna ha demostrado que la industrialización es una condición necesaria para convertirse en una potencia económica. Reconociendo esto, el nuevo gobierno desató una campaña fresca, tan pronto como llegó al poder: la campaña Make in India prometió impulsar la fabricación deshaciendo las barreras que enfrenta el sector.

El argumento más fuerte a favor de la fabricación es la creación de empleo. India es hogar de una ventaja comparativa muy desaprovechada de trabajo no calificado. En la teoría económica del desarrollo tradicional, existe un modelo de Lewis de dos sectores, donde la economía se desplaza de su mano de obra de la baja productividad del sector agrícola al sector industrial de alta productividad. Esto nunca ocurrió de manera adecuada en la India. La agricultura continúa llevando a cabo más de la mitad de la proporción del empleo total. Incluso los primeros intentos de industrialización se centraron en industrias pesadas y básicas que eran intensivas en capital y no intensivas en labor. Este fenómeno de "crecimiento sin empleo" es insostenible porque el empleo y el crecimiento van mano a mano —sólo cuando la gente tiene empleo hacen que los bienes y servicios que ellos demandan puedan ser satisfechos por la oferta que dará empleo a más y más personas. Además, India se encuentra al borde de un dividendo demográfico con una de las mayores poblaciones de jóvenes en el mundo. Si nuestra economía no es capaz de proporcionar puestos de trabajo, no sólo estaremos desperdiciando esta oportunidad, pero también vamos a ser peligrosamente vulnerable a las crisis sociales que acompañan a la desilusión de la juventud.

Una advertencia crucial esta en orden cuando se habla de la fabricación. Un rasgo característico de la economía hindú es su carácter "informal". Lo que esto significa, es que muchas de las actividades económicas tienen lugar en el sector no estructurado/registrado en las que no están sujetas a las regulaciones gubernamentales. Imagínese pequeñas unidades domesticas de producción que emplean a menos de 10 personas cada una. Tal sector desorganizado de fabricación tiene una baja productividad y capacidad de creación de empleo. El objetivo de Make in India es la fabricación organizada, y esto sólo puede suceder al aliviar las regulaciones del gobierno y al reformar las leyes laborales.

Los costos laborales están aumentando en China. Según algunas versiones, el costo de la mano de obra en China es tres veces mayor que el de la India. Mientras el atractivo de China se reduce en la cadena de la oferta global, India potencialmente puede llenar el vacío. Sin embargo, la India debe actuar con cautela para no imitar excesivamente el milagro del crecimiento chino. La campaña Make in India se ha centrado inherentemente en las exportaciones. Pero la India no esta en la misma posición en la que China estaba —la coyuntura económica mundial es benigna en lo mejor, especialmente a la luz de los EE.UU. terminando su “política de dinero fácil”. En un país de más de mil millones de personas, es importante no perder de vista la alineación adecuada de fabricación para satisfacer la demanda nacional ante todo.

En la actualidad, los servicios representan alrededor del 60% del PIB de la India. Y sin embargo, en términos de empleo, el sector de los servicios sólo emplea a menos del 30% de nuestra población activa. Es evidente que sólo ha beneficiado a la población altamente especializada. ¿Pero esa es razón suficiente para abandonar nuestros servicios de crecimiento rápido e intentar un cambio de tendencia hacia la fabricación? ¿En lugar de crear puestos de trabajo no especializados para trabajos no especializados, no podemos concentrarnos en crear mano de obra especializada para puestos de trabajo especializado? Continuar el crecimiento de la India —dependiente de los servicios— a través de la inversión en capital humano parece ser una alternativa viable que debemos considerar.

 


 

 

 

‘Make in India’

Karan Javaji

March 17, 2015

 

The economic development path followed by most countries is strikingly similar and straightforward—starting off as a poor agrarian economy, it gradually industrializes and then finally becomes a service-based economy.  This structural shift from primary to secondary to tertiary sectors is visible in terms of their respective contributions to the national income as well as the number of people occupied in these sectors.

However, India’s developmental experience was unique. At the time of independence, typical of most underdeveloped countries, agriculture dominated the economy both in terms of contribution to GDP as well as employment. But instead of making the shift to an economy dominated by the secondary sector, India practically skipped it and jumped straight into the tertiary phase. Why did this happen? In the 90s, by a happy accident, globalization made India a hub for service-based exports particularly in the information technology realm.

Modern history has shown industrialization is a necessary condition to become an economic power. Recognizing this, the new government unleashed a fresh campaign as soon as it came to power—the ‘Make in India’ campaign that promised to boost manufacturing by unshackling the barriers faced by the sector.

The strongest argument for manufacturing is job creation. India is home to a vastly untapped comparative advantage of unskilled labor. In traditional developmental economic theory, there exists a two-sector Lewis model, where the economy shifts its labor from the low productivity agriculture sector to the high productivity industrial sector. This never adequately happened in India. Agriculture continues to hold more than half the share of total employment. Even the early attempts at industrialization, focused on Heavy and Basic Industries that were capital intensive, not labor intensive. This phenomenon of ‘jobless growth’ is unsustainable because employment and growth go hand in hand—only when people are employed do they demand for goods and services which can then be met by supply which will further employ more people. Further, India is on the brink of a demographic dividend with one of the largest youth populations in the world. If our economy is unable to provide jobs, not only will we be wasting this opportunity, but we will also be dangerously vulnerable to societal crises that accompany youth disillusionment.

A crucial caveat is in order when discussing manufacturing. A characteristic feature of the Indian economy is its “informal” nature. What this means, is that a lot of economic activities take place in the unorganized/unregistered sector where they are not subject to government regulations. Imagine small household based manufacturing units employing fewer than 10 people. Such unorganized sector manufacturing has low productivity and ability for job creation. The goal of ‘Make in India’ is organized manufacturing, and this can only happen with easing government regulations and reforming labor laws.

Labor costs are rising in China. By some accounts, the cost of labor in China is three times that of India.  As China’s attractiveness reduces in the global supply chain, India can potentially fill the gap. However, India must exercise caution to not overly mimic the Chinese growth miracle. The ‘Make in India’ campaign has inherently focused on exports. But we are not in the same position that China was in when it took off—the global economic climate is benign at best, especially in light of the US winding down its easy money policy. In a country of over a billion people, it is important to not lose sight of adequately aligning manufacturing to meet domestic demand first.

Today, services account for around 60% of our GDP. And yet in terms of employment, the services sector only employs less than 30% of our working population. Clearly it has only benefitted the high-skilled population. But is that reason enough to abandon our fast growing services and attempt a turnaround in manufacturing? Instead of creating unskilled jobs for unskilled labor, can we not focus on creating skilled labor for skilled jobs? Continuing our service-fueled growth by investing in human capital does seem like a viable alternative to think about.

 

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