Punto de Encuentro

NO QUIERO TUS PROCESOS, QUIERO TUS RESULTADOS

Cuando decidimos emprender un proyecto, sea personal o profesional, lo más importante es visualizar el resultado final. Es en base a éste, que diseñamos una estrategia y empezamos a planificar qué acciones serán necesarias para finalmente llegar al resultado tan deseado. Disgregas tus acciones, mides tus recursos, y defines tus tiempos. Ese es el plan común y corriente… suena fácil, ¿no?

Sin embargo, como seres humanos que somos, solemos impacientarnos. Queremos que los resultados lleguen rápido y fácil, sin invertir mucho en recursos ni tiempo. Y es ahí que, en medio del desarrollo del proyecto, tus sponsors, stakeholders, amigos, parientes y otros involucrados (llámense chismosos), empiezan a cuestionar y a impacientarnos porque todos quieren ver “de la noche a la mañana” el resultado final. Una mención especial a la frase siempre tan de moda “esto lo necesito para ayer”.

¿Porqué suele suceder esto? Hay dos componentes fundamentales e indiscutibles que solemos olvidar y que están afectando la cadena que “usualmente” se utiliza en el diseño del proyecto. La primera, la más importante y la más olvidada es la COMUNICACIÓN. Todos se enfocan en el resultado, alcance, costos, recursos, tiempos, de llenar correctamente el famoso excel, ingresar la información al sistema, pero todos olvidan cómo comunicarse y no toman en cuenta que con un fluir adecuado de la comunicación, se reduce la incertidumbre y se le da confianza al proyecto. Hablar es mucho más fácil que escuchar, pues las estadísticas muestran que por cada 800 palabras que decimos, escuchamos solo 175; así que debemos siempre trabajar en el hábito de “escuchar verdaramente” para lograr una verdadera comunicación.

El segundo componente (y no menos olvidado) es la SUPERVISIÓN. Todos esperan los prontos resultados. ¿ya está? ¿para cuando? “no veo resultados”. Pero nadie está atento a si las pequeñas acciones que conducen a la meta se están cumpliendo de manera adecuada y en los plazos proyectados. Sin una adecuada supervisión, es difícil poder ver si hay avances o si hay algún cuello de botella que está afectando nuestro plan. O más aún, si hay algo que desde nuestros espacios podemos hacer para destrabar las demoras que se vienen presentando.

Si observamos los orígenes de la palabra “proceso”, ésta viene del latín “processus” que viene de “pro” (para adelante) y “cere” (caminar), con lo cual progreso significa: avance, marchar, ir adelante. Si no respetas el avance y los tiempos de los procesos (o no crees en ellos), difícilmente podrás obtener resultados sólidos y sostenibles. Respeta el proceso de tu hijo que está creciendo y madurando, respeta el proceso de tu colaborador nuevo que está aprendiendo sobre la organización, respeta el proceso de tu mejor amigo que tiene mayores responsabilidades y no te puede acompañar a los partidos de futbol, o, a tu mejor amiga que acaba de ser mamá. Busca completar tu proceso comunicándote de una mejor manera, y ofrece tu ayuda para que tu proyecto sea sólido y fuerte, y así esté listo en el tiempo preciso y sea un real y verdadero éxito.       

Pablo Martinez Veloz

Coach para Jóvenes

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