Los gobiernos locales son las instancias del Estado encargadas de proveer la mayor cantidad de obras que impactan directamente en la vida cotidiana de los ciudadanos y ciudadanas. Desde las veredas, parques, áreas verdes y hasta centros de atención médica se construyen y mantienen con el el erario público municipal.
Sin embargo, la edificación de estas obras que concretan el proyecto de cada eventual gobierno local, pocas veces contemplan al cambio climático como criterio principal para su construcción y por eso vemos que ante eventos climatológicos como el Niño Costero la infraestructura no solo no sirve para menguar los daños sino que se desploma ante nuestros ojos.
Por ejemplo, el puente Talavera, construido en la segunda gestión de Luis Castañeda Lossio durante el 2010, cayó ante la presión del caudal del río Rimac en el año 2017. La inversión que se destinó a esta vía peatonal cuya duración se estimaba en 20 años colapsó a los 7 -o sea menos de la mitad del tiempo previsto -y lo más grave es que puso es altísimo riesgo la vida de transeúntes en los distritos de San Juan de Lurigancho y El Agustino. Otro caso cuestionable, también en la gestión de Castañeda Lossio (tercera gestión año 2015) fue que se reemplazara un parque a lo largo del río Rímac -que no solo implicaba la recuperación de áreas verdes, creación de espacios públicos, creación de un espacio turístico, complejos de vivienda para la comunidad shipibo - connibo en Cantagallo (única comunidad indígena- urbana) contención ante desbordes del río Rimac por efecto de lluvias esperadas cada cierto tiempo -por construir el viaducto de 28 julio que a menos de un año de inaugurado ya presentaba rajaduras en su estructura y que además incentiva el uso de autos particulares promoviendo así un daño ambiental atroz. Según el MINAM en Perú, se estima que un 89% de la infraestructura es altamente vulnerable a los eventos climáticos.
En Lima en particular,no hay espacios para el drenaje y se permiten las construcciones sin precauciones muy cerca de los ríos y no se tienen ubicadas las vías de evacuación en zonas vulnerables.
Entonces, para garantizar la seguridad de los ciudadanos y ciudadanas, e invertir certeramente el dinero público en obras que al menos duren el tiempo previsto, las zonificaciones, las obras de infraestructura y los planes urbanos se deben diseñar atendiendo más que el flujo de autos que pasan por determinado lugar o los intereses comerciales de ciertos grandes empresarios, contemplando los eventos climatológicos, sus alcances y naturaleza porque estos son casi siempre anunciados y es posible reducir los daños y sobre todo los damnificados.