Haya de la Torre nos permite regresar a su obra intelectual de hace más de medio siglo y, desde este espacio temporal contemporáneo, proyectarnos a los próximos 30 años. El relanzamiento de una organización implica repensar tácticas y técnicas de reconexión social sobre la base de una política de realidades.
No es mi intención discutir o en todo caso reducir, en este artículo, cuestiones de contenido ideológico; por lo que, solo me remitiré a señalar, en este punto, que una vez superado el marxismo por el mismo Haya de la Torre, proliferó en el Perú una forma de hacer política cuya acción partía de la realidad y no de la elucubración teórica de parámetros inamovibles e inaplicables para nuestro país.
Por consiguiente, iniciar un análisis desde esa fórmula eternamente dinámica y recreadora, atañe impulsar los motores orgánicos de la democracia social organizada y exige partir del entendimiento de nuevos factores que irrumpen en el escenario factico del Perú. El ex presidente del Perú: Alan García Pérez lo explico con lucidez en "Modernidad y Política en el siglo XXI: globalización con justicia social" (2003), al señalar que la irrupción del fenómeno de la globalización podía considerarse como una etapa superior al concepto de imperialismo. De acuerdo a ello, es relevante ser conscientes que este fenómeno, que modifico las condiciones de vida de la civilización mundial, trajo consigo el surgimiento de una nueva generación de personas con inquietudes, intereses, paradigmas y proyectos de vida muy distantes y diferentes a los de hace medio siglo. Por ello, el primer paso es propiciar un acercamiento con esta nueva generación conocida como Millennials o generación "Y", usualmente incomprendidos y considerados alejados de cuestiones que atañen al interés público, pero ¿porque se les considera así o porque se les observa como seres, incluso, hasta rebeldes? Considero, con tozuda convicción, que nadie se ha preocupado por crear un proyecto alternativo de vida que recoja sus demandas y los haga partícipes del constante proceso de transformación social. Salvo la propuesta de la creación del Ministerio de la juventud que apuntaba a ello en la campaña electoral presidencial del 2016.
Sin embargo, como partido político, esta es la primera tarea que nos impone y exige el contexto social que no es privativo del Perú. Si podemos estar de acuerdo con ello, entonces estamos de acuerdo con el primer paso: la acción. Hay que ir a buscarlos y reencontrarnos con la principal fortaleza moral y reconstructiva del país: su nueva juventud.