Punto de Encuentro

Que la honestidad venza a la corrupción

3 Diciembre, 2018

Jaime Laos

La segunda vuelta electoral se encuentra a la vuelta de la esquina. En muchas partes del país, este proceso significa una pugna política entre un sector acusado de corrupción e irregularidades, y otro, representante de la honestidad y regeneración moral de la clase política.

Dentro del primer sector, la mayoría presenta las mismas características: 1) Que todos han sido gobierno en alguna instancia gubernamental (distrital, provincial o regional). 2) Que han usado el aparato del Estado para crear redes políticas por medio de prebendas con el fin de sostener sus campañas. Estas redes, en vez de seguir un conjunto de ideales políticos, se desenvuelven como una organización que busca hacerse del botín estatal sin importar el cómo y el por qué.
3) Tenemos la defensa acérrima de sus líderes sobrepasando lo racional y objetivo.

Echemos un vistazo a un caso particular y muy cercano a la capital. Para el Gobierno Regional de Lima (mal llamada Lima “provincias”), en esta segunda vuelta se enfrentan, por un lado, el ingeniero Ricardo Chavarría, fundador del movimiento Fuerza Regional, un hombre que ha postulado en varias oportunidades y que viene del sector empresarial, que nunca ha estado vinculado a gestión pública y que, por lo tanto, no tiene ningún cuestionamiento moral,; y por otro, su contrincante, el señor Javier Alvarado, ex alcalde de los distritos de  Lunahuaná y San Vicente de Cañete, y ex gobernador de la región. Podemos decir que es un político de carrera; sin embargo, este señor tiene múltiples denuncias por cada cargo que representó, pero lo más resaltante es su culpabilidad declarada por el Poder Judicial en dos instancias por peculado doloso, al apoderarse de 4 millones de soles de la Municipalidad de Lunahuaná, con una condena de 6 años de prisión y 5 millones de soles en reparación civil. Por ese motivo, el señor se encuentra en la clandestinidad; lo patético del caso, es su nuevo intento de postulación al gobierno regional y, lo que es peor, que exista gente que lo apoye y, peor aún, que el Jurado Nacional de Elecciones no lo haya excluido de este proceso electoral.

Sólo esperamos que nuestros pueblos sean sabios al elegir, y que la honestidad y los nuevos actores puedan vencer a la corrupción y al atraso.

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