Los dueños de El Comercio, con sus socios se creen dueños de la verdad. A través de sus campañas mediáticas consiguen imponer la agenda política y han comenzado a sentenciar mediáticamente a sus antiguos aliados, intentando limpiarse de polvo y paja del caso LavaJato. Hacen caer en su juego, a los fiscales y jueces con su paranoia mediática, han arrinconado a todos los antifujimoristas de derecha y de izquierda y los han sentados a ver la telenovela “prisiones preventivas”. Vienen barnizando al peor gobierno neoliberal pues al blindar al presidente, se blindan a ellos. Vienen ganando, se trajeron a bajo la Ley Mulder y han logrado constituir su frente del continuismo. Y con ello, están a punto de quedar impunes.
Desde que nos enteramos de las investigaciones sobre el caso LavaJato, los Miro Quesada, miembros ilustres de la Oligarquía, dueños de la mayoría de medios de comunicación han buscado imponer su versión sobre lo ocurrido, ocultando todo el sistema de corrupción implantado por José Graña el patriarca de la empresa constructora Graña y Montero consorciada con Odebrecht y socio mayoritario del grupo El Comercio, empresa insigne de la familia, pilar mediático fundamental para sostener la dictadura neoliberal.
Según los datos de La Contraloría, en los últimos 18 años, los corruptos le han robado al país más de 250 mil millones de dólares. Y la gente que ha gobernado durante este tiempo fueron los amigos de José Graña: Alejandro Toledo, Alan García, Ollanta Humala, PPK y en Lima llegaron a ser alcaldes Susana Villarán y Luis Castañeda, todos involucrado presuntamente por ganar las elecciones utilizando sumas de dinero recibido de manera ilegal. Cada uno de ellos ha decidido que obras se licitaban y cuáles no y han aprovechado sus cargos para cobrar gigantescas coimas. Han gobernaron para sus financistas, construyeron una red de corrupción, que no termina en Odebrecht y las otras empresas brasileñas, sino también, en muchas grandes empresas peruanas y la principal es Graña y Montero.
Jorge Barata, el operador político de Odebrecht en el Perú, se ha acogido a la colaboración eficaz, conjuntamente con Marcelo Odebrecht el dueño del Imperio de la Construcción y han declarado que José Graña, como socio de ellos en varios megaproyectos, sabía todo sobre los sobornos y pagaba parte de estos. Queda claro que era el gran operador de “El Club de las Construcciones” y el mayor beneficiario de las licitaciones estatales entregadas por sus amigos.
El José Graña cuenta con más de 10 diarios, 2 canales y un sinfín de portales informativos, es socio de otros medios más y los utiliza para implementar su estrategia de blindaje, ha logrado imponer un “juicio mediático” aprovechar toda la concentración de medios para propagandizar la información que les convenga y a través de los programas informativos impone discursos pasea un staff de neoliberales en todos sus programas, para que repitan lo que quiere, con los cuales genera opiniones políticas en la gente. Los medios quieren aparecer como jueces, y llevar a los set de televisión, la decisión de quien va preso y quién no. Los que se creen “dueños de la verdad” quieren ser los nuevos jueces sin rostros, ocultos, tras las sombras.