Como Colofón a mi discurso por el centenario de la muerte de González Prada se me ha pedido, para su publicación, algunas palabras de comentario sobre la vigencia de su pensamiento.
En mi discurso he señalado que el magisterio y la actividad política de la segunda etapa del pensamiento de González Prada (tras su retorno de Europa) conforman una sola realidad histórica con el APRA como movimiento continental filosófico, político y moral.
El APRA como movimiento es inseparable del pensamiento de González Prada y la proyección histórica del pensamiento de González Prada, tras su muerte, fue obra del APRA.
La muerte de González Prada prácticamente coincide con la desaparición del panorama político de los diversos movimientos libertarios y anarco-sindicalistas a nivel mundial. Además, el éxito de la revolución rusa cambió el panorama político internacional. El marxismo tenía que ser tomado como nuevo punto de referencia, no necesariamente de modo servil. Así lo entendieron dos grandes pensadores de profunda formación libertaria: Mao-Tse-Tung en China y Haya de la Torre en Indoamérica. Ambos proyectaron los ideales libertarios, en diálogo con el marxismo, a una realidad nueva y distinta, la de Indoamérica que sufría fundamentalmente la prepotencia del imperialismo yanqui y la de China que sufría las embestidas del imperialismo japonés. Mientras que para el marxismo-leninismo su punto de referencia era sólo el imperialismo inglés.
Los años que van de 1918 (muerte de Don Manuel) a 1921 demostraron fehacientemente que se vivía una nueva realidad histórica, que obligaba a mantener los grandes propósitos libertarios pero dentro de un nuevo programa político que se adecuase a las nuevas realidades históricas. Las luchas por la reforma universitaria y por la jornada de las ocho horas evidenciaron que el gran frente obrero-estudiantil, diseñado por González Prada, requería de una sólida organización, a lo que se oponían los prejuicios anarquistas. Fueron años en los que tanto Haya de la Torre como Mariátegui tuvieron que enfrentarse a los viejos y ortodoxos anarquistas. El resultado fue que la mayoría de las células anarco-sindicalistas se convirtieron en las nuevas células apristas. El gran ideólogo del cambio fue Haya de la Torre, pero el artífice del mismo fue, sobre todo en Lima, José Carlos Mariátegui.
El 22 de enero de 1921, con la fundación de las “Universidades Populares González Prada”, se tuvo, como expresamente lo señalara el mismo Víctor Raúl, la primera fundación del APRA, lo que se formalizaría, poco después, en 1924, en México.
No se puede hablar de modo aislado ni de la proyección del pensamiento político de González Prada ni de la proyección política del Apra frente a los retos del bicentenario de nuestra indepen-dencia, que coincide con el centenario de la fundación del APRA. González Prada-Haya de la Torre conforman un binomio histórico inseparable e invencible. El pensamiento de González Prada que quedó trunco por su muerte y por los grandes cambios históricos, se perfeccionó y enriqueció con el legado de Haya de la Torre, conformando una sola unidad ideológica.
Uno de los requisitos indispensables para la reconstrucción del Aprismo es resaltar la plena vigencia del pensamiento y de las luchas por la moralización, la descentralización y la integración indoamericana de González Prada en el Aprismo. No se puede entender al Apra sin Don Manuel.
Para no pecar de simplismo, dado que es imposible en el presente colofón desarrollar los principales puntos de la reconstrucción ideológica del legado de González Prada y de Haya de la Torre, me limitaré sólo a enunciar dichos puntos:
1) Luchar por la plena moralización del país, lo que no es posible dentro de una sesgada campaña de moralización que se vincula sólo a un sector, tal como se ha evidenciado en estos momentos en el Perú.
2) Convertir todos nuestros locales partidarios en auténticas “Universidades Populares Manuel González Prada”. Uno de los deberes fundamentales es formar a la juventud para que haga frente a los nuevos retos.
3) Propiciar una radical reforma política del Perú, que siga el modelo confederado propuesto por González Prada y difundido por el joven Haya de la Torre, que parta del municipio distrital, para que luego se tenga la confederación de los municipios distritales en el municipio provincial, la confederación de los distritos provinciales en la región, y la confederación de las regiones en el gobierno central. Con esto se cumplirían dos objetivos fundamentales:
a) Se terminaría con la nefasta decisión de haber hecho de cada departamento una región.
b) La dirección de las decisiones políticas iría de abajo a arriba, terminando con todo tipo de centralismo, no sólo el central.
4) Para implantar el concepto del Congreso Económico, que está más allá del nombre, potencializar el “Acuerdo Nacional”, estipulando que de él dependan todos los organismos de control y los nombramientos de funcionarios y magistrados que actualmente hace el Congreso.
5) Fomentar, pero de modo efectivo, el proceso de integración de Indoamérica, que debería integrar a países previamente integrados a través del modelo confederativo. Insistir que la repuesta indoamericana a la globalización se centra en la integración.
6) Siguiendo la propuesta de las subregiones económicas de Víctor Raúl empezar la integración subregional andina, donde ya existe el “Acuerdo de Cartagena”. Debemos culminar el proceso de plena integración con Bolivia, Ecuador y Colombia. En el proyecto aprista que presenté para la creación del ICE, y que no fuera tomado en cuenta, se proponía la creación de dos entidades muy importantes:
a) Así como existe el “Acuerdo Unanue”, para los temas médicos y el “Andrés Bello” para los educativos, crear el “Convenio Haya de la Torre” para integrar todo el comercio ex-terior de nuestros países.
b) Para permitir que la pequeña y mediana empresa pueda competir adecuadamente en el comercio exterior reflotar las “Bolsas de Subcontratación” que creamos cuando estuviéramos al frente del FOPEX en el primer gobierno aprista, que con el ICE dejaron de existir. Teniendo en cuenta los abusos históricos que se dieron en las cooperativas, las “Bolsas de Subcontratación” se presentaron como su reemplazo pero manteniendo su espíritu. Se trata de una especie de cooperativa de propietarios que se unen para conjuntamente tener una importante oferta exportable e importable.
A los puntos señalados se les podría añadir otros. Lo importante es que para el 2021 tengamos no sólo el ritual de un plan de gobierno que nadie conoce y que para nada sirve, sino todo un programa de reforma política para presentar al país en ocasión de su bicentenario. Honestamente considero que en este punto estamos muy por encima de todos los otros grupos políticos. Manos a la obra.