Echando una mirada a la vida republicana de Perú, próxima a cumplir doscientos años, podremos constatar nuevamente que es un organismo enfermo donde la corrupción es un fenómeno permanente, que con diferentes tamaños, formas y estilos siempre existe en el Estado.
Sin embargo, han habido enormes corrupciones que terminaron en crisis nacional, estas son las llamadas megas o gigas corrupciones, en Perú dos son las que más escandalizan a los peruanos por el enorme daño que hicieron a la economía y a la moral de la nación peruana, estos dos nefastos casos son: el Contrato Dreyfus ocurrido en el siglo XIX (1869) y el segundo caso los contratos Odebrecht (hasta el año 2019) firmados y ejecutados durante casi todo el siglo XXI transcurrido hasta nuestros días. La primera, de estas dos tristemente célebres empresas corruptas, fue de Francia y la segunda es de Brasil (también hubo de este país otras grandes empresas constructoras corruptas), ambos casos separados por ciento cincuenta años que nos recuerdan que se trata del 75 % de años que va a cumplir pronto Perú con su bicentenario.
EL CASO DEL CONTRATO DREYFUS
El primer caso corresponde a un Contrato que Perú firma en Francia con Auguste Dreyfus el 05 de julio de 1869, el mismo que es aprobado por el Congreso de la República el 17 de agosto de 1869 después de un debate muy intenso donde participó el ministro de Hacienda (hoy semejante al de Economía y Finanzas) Nicolás de Piérola escogido por el Presidente Coronel José Balta para resolver la crisis económica que agobiaba a nuestra economía y la hizo dejando a un lado a los consignatarios peruanos y extranjeros que habían ganado un juicio en la Corte Suprema del Poder Judicial, triunfo que fue menospreciado por el ministro de Hacienda Nicolás de Piérola, quien señaló que el asunto de la comercialización del guano no lo determina la Corte Suprema, el Poder Judicial, sino el Congreso de la República, es decir el Poder Legislativo. El Contrato Dreyfus firmado en Francia fue autorizado por el Congreso de la República el 17 de agosto de 1869.
Este Contrato se firmó después de dos décadas de bonanza económica causada por el guano, que finalizó en espilfarro y corrupción con los dineros de todos los peruanos. El año 1869 probablemente los gobernantes no tenían otro camino que dejar a un lado a los consignatarios y resolver graves problemas de la deuda de Perú y de su grave déficit fiscal que eran muy dañinos en momentos en que el guano bajaba sus precios en el mercado internacional y empezaba a ser reemplazado por el salitre.
Después de la revolución de Arequipa encabezada por un general del Ejército Peruano de apellido Diez Canseco, este ingresó triunfante a Lima para al corto tiempo llamar a elecciones en las que ganó para el período gubernativo 1968-1872 el coronel José Balta.
En el terreno del gobierno la situación era muy grave, el déficit fiscal insoportable, entre 1869 y 1870 ya alcanzaba a significar más de 17 millones de soles, los préstamos internacionales cada vez más difíciles pues se trataba de los pródromos de la primera crisis del sistema capitalista causada por sobre producción (disloque entre la oferta y la demanda) que puso en alerta a las economías de los países desarrollados, quienes pocos años después en 1873, con el comienzo de la gran depresión, cuestionaron el liberalismo absoluto y pensaron que sería importante empezar a protegerse. Fue la primera crisis del liberalismo puro que duró hasta 1896.
PRESUPUESTO 1869-1970 (CRISIS ECONÓMICA POR DÉFICIT FISCAL)
Ingresos:…………………………………………………. S/. 44’723,100
Egresos:………………………………………………….. S/. 61’948,986
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Déficit:…………………………………………………… S/. 17’225,886
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Fuente: Presupuesto del Perú 1869-1970.
Sin duda la situación era grave, después de despilfarrarse la enorme riqueza peruana producto del guano, el país se encontró con crecientes deudas a otros países casi imposible de honrarlas y un déficit fiscal que como vemos arriba era mayor en alrededor del 40% del total de los ingresos del presupuesto de Perú.
En conclusión Perú no tuvo otra mejor alternativa, aceptable en el modelo democrático constitucional dentro de un sistema de libre mercado, que firmar el Contrato Dreyfus para hacer que esa empresa pague los intereses de la creciente deuda externa y cubra el enorme déficit fiscal que el despilfarro y la irracionalidad habían causado a nuestra economía, además acordó recibir mensualmente cantidades de dinero que eran muy necesarias para el funcionamiento de nuestra sociedad en esa coyuntura del siglo XIX.
Perú estaba contra la espada y la pared en esa coyuntura de crisis económica nacional e internacional y sus gobernantes se arrodillaron ante Auguste Dreyfus para que les resuelva los grandes problemas sobre la base de ser el único consignatario del guano.
Por el Contrato Dreyfus Perú entregaría dos millones de toneladas de guano, con un importe de la venta calculado en 73 millones de soles, además se anticipa a Perú dos millones de soles y mensualidades de 700 mil soles mensuales, finalmente se encargaría del pago de los intereses de la deuda peruana que ascendía hasta ese momento a 5 millones de soles.
Sobre los consignatarios del guano, son conocidas las críticas que hizo el historiador Jorge Basadre, entre las que destacan la elevación interesada que se hizo a los costos del transporte, la demora injusta en la entrega del dinero por las ventas realizadas, los intereses por los préstamos recibidos se hacían con muy altas tasas (alcanzaban probablemente el 2% y 3%), deudas que además el consignatario se rembolsaba a sí mismo.
A Perú llegó tarde la vocación ferrocarrilera, sin embargo recibió un préstamo por 12 millones de libras esterlinas para ferrocarriles en 1870, al año siguiente 1871 recibió 15 millones de libras esterlinas también para ferrocarriles e irrigación y en 1872 recibió 36 millones para pagar los préstamos anteriores. Lo grave de este problema es que en Europa, especialmente Inglaterra, se había ingresado ya a la crisis del capitalismo (la gran depresión estaba comenzado) y de su política ferroviaria, mientras tanto en Perú se insistía en este proyecto nacional que concluyó en líneas férreas inconclusas, obras no terminadas, etc.
También hay que señalar que la venta del guano por parte del consignatario Dreyfus se realizaba cuando a ellos les convenía vender en el mercado internacional y lo hacían así porque en el Contrato no se especificó las fechas y los plazos de ventas del guano entregado por Perú a Dreyfus.
LOS CASOS DE CORRUPCIÓN DE ODEBRECHT
El caso de Odebrecht es diferente, cuando ingresó a Perú ya era evidente que el ciclo de crecimiento económico se anunciaba desde el año 2004, Perú nunca estuvo obligado a arrodillarse ante la empresa de Brasil, nuestra economía estaba sana y creciente, es en estas circunstancias que la mafia internacional puso precio y convenció a presidentes, ministros, viceministros, etc.
Sin embargo comparar el siglo XIX con el siglo XXI nos hace pensar en que la sociedad peruana aún no había desarrollado en forma amplia las relaciones capitalistas de producción y de cambio en la mayor extensión del territorio peruano, es decir el capitalismo no se había expandido más allá de Lima, Arequipa, Trujillo y otras pocas ciudades, es decir que la corrupción solo llegó directamente a pequeñas poblaciones, en algunos puntos del territorio nacional, por ello mismo el daño que hizo a la economía y moral nacional estuvo focalizada, no tuvo mayor extensión.
No ocurrió lo mismo con los contratos directos y consorciados de la empresa Odebrecht que ocurrieron en un mundo globalizado y un Perú descentralizado. El daño a la economía y la moral nacional que hizo y está haciendo es mucho más extenso y complejo, ha llegado a la mayoría de gobiernos subnacionales (regiones y municipios), cuyos gobernadores y alcaldes están presos, enjuiciados penalmente, huidos y esperando sentencias. A diferencia del Contrato Dreyfus que casi fue una obligación firmarlo, los contratos Odebrecht se negociaron, se ampliaron y modificaron sus obras y presupuestos en forma inmoral. No solo hizo que la corrupción se extienda por casi todo el territorio nacional sino que además involucró a una mayor cantidad de altos funcionarios elegidos y/o especializados pertenecientes a diferentes instituciones del Estado relacionados con estas obras.
Mientras que el Contrato Dreyfus generó corrupción vía préstamos con intereses muy altos, entre el 2 % y 3 % mensual, los contratos Odebrecht usaron las adendas a los contratos originales; el primero solicitó préstamos para ferrocarriles principalmente, los segundos (Odebrecht) lo hicieron para carreteras y otras obras, en sociedad con otras grandes empresas constructoras de Brasil, con inversiones públicas por parte de Perú, con empresarios nacionales de la construcción (del conocido e intocable Club de la Construcción) y los corruptos gobernantes.
El caso más publicitado de la corrupción de Odebrecht en Perú sin duda fue el contrato para la obra y los costos de la Interoceánica Sur, que según informe del ex contralor de la república, Edgar Alarcón, son productos de las adendas, gastos de mantenimiento, arbitrajes, obras adicionales y complementarias, subrayando que los tramos 2, 3 y 4 de la Interoceánica Sur son los que tienen los mayores incrementos de inversión. Los tramos 2 y 3 se incrementaron en 1,123 millones de dólares (392%) y 774 millones de dólares (217%), respectivamente. El tramo 4, según la información que expuso el ex contralor de la república, se incrementó en 865 millones de dólares (365%). En total los sobre costos de la Interoceánica Sur alcanzaron la suma de 2, 662 millones de dólares.
En el caso de la empresa Odebrecht es ya conocido que no cumplieron con el compromiso contractual de conseguir financiamiento de la banca, este es un indicador claro de la crisis de las Asociaciones Públicas Privadas, en las cuales puede ubicarse el contrato para la construcción de la carretera Interoceánica Sur.
Lo escandaloso de Odebrecht es que los corruptos fueron los presidentes de Perú, gobernantes regionales, alcaldes provinciales, altos funcionarios y técnicos que se aprovecharon y fueron coimeados por esta empresa inmoral que deterioró gravemente a las instituciones rectoras de la sociedad peruana.
Esta mega o giga corrupción de la empresa Odrebrecht fue conocida de boca de su socio principal el empresario Marcelo Odebrecht quien declaró en el Departamento de Justicia de los Estados Unidos que pagó a diferentes autoridades de Perú, entre 2005 y 2014, hasta 29 millones de dólares en coimas y que esta empresa ganó licitaciones hasta por 12,534 millones de dólares.
Si bien las declaraciones ante el Departamento de Justicia son graves, es lógico que no son completas pues es grande e indeterminada la cantidad de altos funcionarios y técnicos especializados, árbitros judiciales coimeados, etc; todos pertenecientes a los variados niveles de diferentes instituciones. Sin embargo hay que tener presente que la parte más grande de la corrupción no está en las coimas sino en los sobre precios de cada una de las obras.
Esta es la razón por la cual no se debe permitir que la metodología para cancelar la deuda con Perú que propone la empresa Odebrecht, se base en el monto de las coimas recibidas por los funcionarios de todo nivel del Estado.
Sería una nueva corrupción si es que se acepta lo que propone Odebrecht al pretender dar el doble de lo que según ellos fue el monto total de las coimas, es decir 66 millones de dólares en largas cuotas y sin intereses.
Debe considerarse que el cálculo que en enero del año 2018 hizo el procurador ad hoc del caso Lava Jato por la suma de 3, 468 millones de soles era insuficiente pues con este monto Odebrecht no resarcía el enorme daño económico y moral que se hizo y hace hasta hoy, por esta razón es lógico que se dude de quienes han aceptado que el monto que Odebrecht debe a pagar a Perú sea solo por la insignificante suma de 66 millones de dólares, es decir el doble de las coimas entregadas según la misma empresa y para colmo de males por partes, en largos plazos y sin intereses.
Ninguna obsesión política de los fiscales o los jueces por lograr encausar a uno o más políticos que no son de su simpatía ideológica, podrá justificar la aberración y traición que se le estaría haciendo a la patria al aceptar de manera humillante la dádiva económica que pretende dar Odebrecht y así supuestamente pagar sus corrupciones para continuar haciendo obras en Perú.
Firmar un acuerdo tan lesivo para Perú solo dará pie para que después se investigue la corrupción que accionó en el acuerdo del pago que la corruptora empresa propuso a los fiscales peruanos.
DOCUMENTOS CONSULTADOS: