Por: Alexis Meléndez
Sin acción no hay renovación y sin organización no hay partido. Son dos ideas fundamentales que me interesa reafirmar en el sentir de los apristas, sobre todo ahora que nos encontramos a puertas de la realización del XXV Congreso Ordinario del Partido Aprista Peruano “Alan García”, el cual, si bien es vital para poder continuar la historia como partido, no debe llevarnos al debate entrampado y poco fructífero. Necesitamos aterrizar las ideas y salir del activismo no orientado para poder proyectar el futuro, ello implica preguntarnos: ¿Hacia dónde deberíamos ir?
Al respecto, y en primer lugar, considero que el PAP requiere una renovación intergeneracional, que sepa equilibrar a la experiencia y a la juventud pero basándose en la meritocracia y en la capacidad demostrada para poder impulsar, promover o ejecutar iniciativas que contribuyan en el fortalecimiento, despliegue y alcance del partido.
En segundo lugar, el PAP necesita organizarse, ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde queremos ir? ¿Cuántos somos? ¿Con quienes contamos? Son interrogantes fundamentales para poder elaborar un plan de acción que nos permita, por un lado, desarrollar una reingeniería partidaria para modernizar la estructura partidaria y en la cual la formación política permita identificar a los agentes partidarios que movilizarán y ejecutarán las acciones del partido. Por otro lado el partido requiere reconectar con la ciudadanía, es decir, como lo mandó Haya de la Torre, llegar a la conciencia del pueblo, y en este contexto, ello significa organizar a la ciudadanía a partir de las nuevas formas de participación política.
Debemos ser conscientes de no obtener los resultados esperados si es que no existe planificación y metas que nos permitan evaluar el esfuerzo de organización. El APRA fue, es y será una alternativa de cambio social, un instrumento político al servicio de la patria que siempre garantizará experiencia y compromiso con las causas de justicia social demandadas por los más necesitados. En ese contexto, el aprismo tiene el deber de proyectar su futuro; no olvidemos que somos el partido del pueblo, somos el partido de los trabajadores, somos el partido de la juventud emprendedora, somos el partido de la madre del comedor, del vaso de leche, a ellos los representamos y a ellos nos debemos. Sigamos organizando, mantengamos la fe.