Esta Semana Santa será inolvidable para el presidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia. También para Ana Jara, quien se convirtió en la tercera presidenta del Consejo de Ministros en ser censurada en los últimos 100 años. El lunes 30 de marzo marcó el inicio del vía crucis para el gobierno conyugal.
La censura de la defensora de la pareja Humala-Heredia, Ana Jara, ha sacado de cuadro al presidente Ollanta Humala, quien no solamente reaccionó mal, atacando a los congresistas al llamarlos irresponsables, sino también se desahogó con la prensa, respondiendo de mala manera y calificando a un reportero por su contextura robusta. Al parecer el mandatario tiene un problema con el peso de los varones.
Humala no acepta que en democracia se pueda censurar a un ministro porque así lo establece la Constitución como un mecanismo de equilibrio de poderes, seguramente prefiere una situación totalitaria como la que se vive en la Venezuela chavista de hoy, donde se abusa del poder, no se respetan los derechos de los ciudadanos, se encarcela a opositores, es decir, una dictadura. Quizás por ello no recibió a las esposas de Antonio Ledezma y Leopoldo López, hoy presos por defender los derechos y la libertad.
En pleno debate y cuando faltaba casi una hora para ir a votación, la presidenta del Partido Nacionalista Peruano, Nadine Heredia, envió un tuit en el que calificaba de “chantaje político” a la moción de censura que se debatía en contra de Ana Jara, echando más leña al fuego en medio de un debate que ya estaba bien encendido. ¿Pecó de ingenua o quería que su aliada fuera censurada de todas maneras?
Humala y sus voceros, como ya es costumbre, en lugar de tender puentes con la oposición para trabajar por el bien del país, asumen una actitud de confrontación en contra de quienes los cuestionan o piensan diferente, como aquellos que votaron por la censura de su escudera, 251 días después de su designación como titular de la PCM. No escucharon el pedido del presidente de la CONFIEP, Martín Pérez, quien luego de la censura pidió calma para dar confianza a los inversionistas.
Este fue el final de un gabinete que no pudo sobrevivir a las denuncias periodísticas sobre el reglaje, seguimiento, escucha de conversaciones y acopio de informaciones –como llamó Ana Jara al rastreo masivo- las mismas que fueron incrementándose semana a semana. Una de las conclusiones del informe, en minoría, de la Comisión de Inteligencia del Congreso, señala que había “un plan diseñado en el gobierno para utilizar a la DINI en acciones de seguimiento para desprestigiar a políticos”. Hoy se sabe que Ollanta Humala y la ex premier tenían conocimiento del seguimiento que se le hacía a la vicepresidenta Marisol Espinoza.
El gobierno cosecha lo que sembró y con el nombramiento del nuev@ jefe de ministros y un gabinete renovado o parchado, deberá iniciar el camino del último tramo que le queda -15 meses- y seguir apostando por la democracia –aunque no lo quiera- porque es el sistema que los peruanos elegimos..