El presidente Vizcarra y sus ministros continúan con sus extensos discursos interdiarios en televisión y se olvidan que cerca del 20% de la población tiene entre 15 y 24 años y sus hábitos de consumo no son los mismos que las generaciones predecesoras. La pandemia no es exclusiva para rangos de mayor edad y todo el Perú tiene que conocer cuáles son las obligaciones y limitaciones que nos corresponden en tiempos como estos. Ahí es donde entran a tallar nuevos canales de comunicación para llegar a nuevas audiencias. Como es el caso de Tiktok.
Tiktok es una sensación descomunal. La red social china cuenta ya con 800 millones de usuarios activos en el mundo y ha sido descargada 1.5 mil millones de veces. El 41% de usuarios tienen entre 16 y 24 años. El usuario promedio pasa 52 minutos al día en la aplicación (igual que el usuario de Instagram) y cada día se visualizan más de mil millones de videos. Ninguno de los otros gigantes de la tecnología puede ostentar un inicio tan acelerado y prometedor como el que estamos presenciando. Por el momento, esta aplicación está llena (por no decir plagada) de videos entretenidos donde sus usuarios bailan, hacen bromas y tratan de crear fenómenos virales.
Algunas marcas y medios ya reconocieron la gigantesca audiencia actual y potencial, y han comenzado a generar contenido relevante para ellos. La forma de los mensajes mantiene su estética casual y entretenida, pero el fondo tiene una clara intención política y debido a la facilidad de la viralización de los videos en Tiktok, el alcance es exponencial. Actualmente, sin embargo, son los Tiktokers, jóvenes centenials, quienes manejan el tono político en esta red social.
Por su parte, los medios de comunicación, los líderes de opinión y los gobiernos no se han apresurado en usar este medio como un canal de difusión. ¿Y es que acaso se olvidan cómo era Instagram hace 8 años? La red social que fue comprada por Facebook en 2012 era utilizada por usuarios para compartir fotografías adornadas por las decenas de filtros; hoy, tanto marcas como medios, políticos y gobiernos se han expandido satisfactoriamente a Instagram. Algunos en mejor medida que otros. Este es un vistazo de lo que sucede con las nuevas RRSS: a medida que surge una nueva generación, surgen nuevas formas de comunicación.
Con esta oportunidad recae también cierta responsabilidad en líderes de opinión y gobiernos de migrar a nuevos formatos para que la política no permanezca en élites generacionales, sino que vaya heredándose a próximas generaciones. Otro factor importante es evitar la desinformación en Tiktok, algo que ya ha sucedido en otros países acerca de la pandemia, hecho que ha alarmado al gobierno. Para que no suceda algo semejante, ya sea sobre sobre nuestra coyuntura actual o futura, llamo a que las partes interesadas se unan a la conversación. Es responsabilidad de las autoridades difundir una comunicación con solidaridad, donde no se busque traer a la audiencia al mensaje, sino acondicionar el mensaje a la audiencia.