Punto de Encuentro

Que las clínicas no tapen el escandaloso precio de los combustibles

Bueno es que haya ratones,

para que no se sepa quien se come el queso.

Refrán castellano

 ¿El que el inquilino de Palacio amenace a las clínicas privadas, significa que le interesa la salud pública?

Veamos los hechos.

El actual inquilino de casualidad en Palacio afirmó que no se le podía pedir que en pocos días o meses arregle los problemas del Perú de décadas.

Dos precisiones al respecto: a) el Sr. Vizcarra ejerce el poder en el Perú hace prácticamente 4 años, así que decir que recién “está en el poder” no es verdad; y b) en estos 4 años que está en el Gobierno, no ha construido ni un solo hospital público.

En ese contexto, ejercer el poder durante 4 años, sin haber hecho NINGUNA obra en el campo de la salud pública, para ahora –en plena pandemia del COVID19- amenazar a las clínicas privadas, devela la inmensa incoherencia de una gestión gubernamental marcada por una gran ineptitud.

NINGUNA obra en salud pública significa que el tema no le interesa de manera real.

 Entonces ¿cuál es la explicación del origen de la amenaza?

Borrar su propia responsabilidad.

La estrategia es echar la culpa a otro.

 ¿Y,  qué tienen que ver el precio de los combustibles con el conflicto con las clínicas?

Directamente, nada.

Desde una perspectiva de manipulación política: todo.

El tema de la amenaza a las clínicas privadas, por parte de un Gobierno que no ha construido nada durante sus 4 años de gestión, es –uno más- de un repertorio de actos comunicacionales cuyo objetivo es distraer al ciudadano para que no vea los problemas de fondo.

Distracción, psicosociales, amenazas estridentes, persecuciones judiciales a la oposición…todo vale en el reino de los manipuladores. Todo vale para tapar quién se come el queso.

En este caso, el “problema con las clínicas privadas” tapa un inmenso problema estructural en la economía del país: el precio de asalto de los combustibles en el Perú.

Este Gobierno está encubriendo de manera activa uno de los mayores asaltos a la economía de los peruanos más pobres y al Tesoro Nacional. El mecanismo para sostener ese robo, es el precio de los combustibles.

En los mismos momentos que está leyendo éste editorial, varias empresas e intereses de grupos oscuros siguen haciéndose millonarios a manos llenas…mientras nos distraen con señuelos mediáticos como el de las “clínicas privadas” (antes fueron las farmacias…después las pensiones de los colegios de barrio…después la misma gente por salir a trabajar…)

¿Cómo podemos verificar de manera objetiva que los precios de los combustibles son un mecanismo para sustraer el dinero a todas las familias y empresas peruanas?

Es muy sencillo.

Veamos sólo dos indicadores:

a)    el precio de la gasolina  se vende a  nivel de refineríaPetroperú y La Pampilla,  casi un cien por cien por encima de un precio de importación eficiente, incluida el margen de comercialización.

b)    El precio del balón de gas es escandaloso. El gas puesto en el Callao,  por cada 10 kilos que equivale a un balón es de 11 soles, pero  se comercializa a 44 soles, el margen de ganancia es muy alto (Cesar Gutierrez)

Dice algo el inquilino precario de Palacio, se indigna acaso? Nada.

Tanto el Premier como el actual Ministro del ramo, abren su boquita para señalar el problema y defender los intereses de los peruanos, de los taxistas, padres de familia, transportistas, empresas. Nada.

El inquilino de Palacio está hipotecado a intereses muy oscuros.

La justicia tarda, pero llegará.

 

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