Punto de Encuentro

Conocimiento y amor

Cuando no sé a dónde ir, regreso a Facundo Cabral, para escuchar Ni de aquí ni de allá o sus monólogos. En uno de mis favoritos, relata a una señora inglesa que caminaba por Calcata. Quien, tramitando un encuentro con Lady Di, ve a Teresa bañando un leproso, y aterrada le dice: Madre, yo no bañaría a un leproso ni por un millón de dólares, y la Madre le responde: Yo tampoco, porque a un leproso solo se le puede bañar por amor.

Así, por cuestiones de destino, en la semana me apareció un video antiguo, a blanco y negro, de un ex presidente quien afirmaba que la política debe ser un acto de servicio, particularmente de amor. Una pregunta inevitable me surgió. Fue si a los funcionarios les hacía falta amor o conocimiento. Y ante no querer apostar por uno, porque la falta de cualquiera es trágica, solo estuve de acuerdo en que en el peor de los casos los dos. El supuesto me recordó a cuando tácitamente se puso en mesa si escoger salvar la economía o la salud, y al final hemos visto las pérdidas en ambas.

El mal manejo actual de la pandemia, palpa la falta de visión y conocimientos por quienes ejecutan. Pero la arrogancia, la mentira, el rechazo al apoyo de expertos, el cierre de diálogo, la desmedida prevalencia del interés personal sobre el bienestar público, son falta de amor. ¿A qué? Con precisión, no lo sé. Conjeturo que al prójimo, a su entorno, al país en sí. Y esto habla de algo grave, que pocas veces se puntualiza, que es la crisis de valores. Síntoma de ello son nuestros presidentes de los últimos 30 años, quienes tienen procesos legales abiertos, y algunos están en la cárcel.

Pareciera que la corrupción se ha vuelto -casi casi- un ritual en los puestos de poder. En el futuro más cercano posible, debemos procurar elegir y exigir que se elijan a personas altamente capacitadas y con valores sólidos. Dotadas de los dos. Porque así tengamos a los académicos más capacitados (y sería bueno tenerlos), una persona de flexible escala de valores se dejará llevar por la difícil línea de carrera que la política ha de tener. Vicisitudes en signo de dólar que -creo- sólo por amor se podrían evadir... A quienes eligen el mal camino, habría que preguntarles de qué tamaño es su amor, y cuánto vale para cuando alguien se ofrece a comprarlo.

 

NOTICIAS MAS LEIDAS