Cuántas veces hemos escuchado, sobre todo en campaña, decir a los candidatos a un curul en el Congreso, que el dinero del pueblo debe cuidarse, debe ser bien usado en beneficio de la población y es por eso que quizás nosotros los elegimos. Sin embargo parece que los ahora parlamentarios, se les olvidan de lo que alguna vez prometieron.
Más que inexplicable y vergonzoso como diría el Presidente de la Comisión de Ética, Humberto Lay, es una falta de respeto a los electores que votaron y creyeron en aquellos congresistas fujimoristas, que decidieron viajar a Puno con dinero de todos los peruanos, porque eso es lo significa el uso de los fondos del Estado. El utilizarlo para asistir a un mitin de Keiko Fujimori, acaso ¿no merece un castigo?, o se debe dejar de que el proselitismo no se sancione.
Si de por sí sabemos que estos actos deben ser condenados, para los congresistas de esta Comisión les parece lo contrario. Es inentendible la razón por la que Martin Belaunde Moreyra, Mauricio Mulder y Mesías Guevara votaran a favor de archivar el caso. En buen cristiano todo sigue igual, como si nada hubiera pasado. Una vez más los congresistas se protegen entre ellos. ¡Recuérdelos!
¿Con devolver el dinero de los pasajes es suficiente? no. Usted cómo reaccionaria si gastan su dinero para un fin que no es el que se había acordado. Sanción sin lugar a duda. Otro ejemplo de devolución de dinero, fue el caso de una ministra que cobraba también su sueldo como parlamentaria, que dicho sea de paso este hecho fue criticado por la oposición, entre ellos por los fujimoristas. Y parece que el mundo da vueltas, pero qué vueltas…
Ojalá que frente a estos sucesos que continúan manchando la imagen del Congreso, la población sepa sancionarlos no eligiéndolos nuevamente, que al menos ese sea el castigo que reciban, ya que los parlamentarios (que dicen representarnos) de la Comisión de Ética optaron por dejar al olvido la investigación.