Punto de Encuentro

Esta es una discusión sobre el asalto sexual

Desde Estados Unidos por Cimmeron Gillespie

Traducido por Eric Koechlin

Dentro de los movimientos radicales en los Estados Unidos, no hay una respuesta convincente sobre cómo responder al asalto sexual dentro de nuestras comunidades. Los sistemas existentes de la policía y el encarcelamiento son totalmente ineficaz o perjudiciales para nuestras comunidades. Las alternativas que se han utilizado dejan mucho que desear. ¿Qué se puede hacer para crear nuevos sistemas de justicia y ética?

Los Estados Unidos tiene una cultura de violación que significa que en ciertos medios sociales la idea de la violación se acepta y es reforzada. Los políticos y la policía de vez en cuando hacen declaraciones condenando la violación, pero la gente en la calle, en canciones, películas y hasta en los cómics dicen "eso me llega" —hasta crean rankings del cuerpo de las mujeres en una escala de 1-10.  Se motiva a los hombres a tener relaciones sexuales, la masculinidad es validado por la acción sexual. El asalto sexual es un problema importante —en las universidades al menos el 20% de todas las mujeres son agredidas sexualmente en una universidad (1). A nivel nacional hay enormes barreras para este tipo de denuncias.  Además la gran mayoría de los autores de asalto sexual no son extraños, pero una persona a quien el o la victima conoce (2), y es muy difícil denunciar a un amigo, ya que esto provocaría a los demás amigos a "tomar partido". La idea de que gran parte de nuestra sociedad no cree en las victimas es un gran problema, y a cambio los “panfletos de seguridad” las animan a “caminar en grupos”, “evitar a los extraños”, y “llevar gas pimienta”, cuando tales sugerencias implican que las victimas tienen la culpa de su propia violación —ya que no deben haberse vestido de la manera correcta, no tenía suficientes amigos alrededor o no evitaron extraños. ¿Por qué alguien presentaría su historia si van a decirle que fue su culpa al ser victima de una violación? Los EE.UU. está lleno de esta cultura de la violación, que es alimentada por el deporte y la cultura de la bebida, por narraciones de la masculinidad que dependen de la dominación sexual y sistemas que perjudican el apoyo.

El sistema legal no es de ninguna ayuda. La policía es un brazo de la aplicación de la ley, la cual ataca a las comunidades de color, donde más del 70% de los presos en los EE.UU. son personas de color, como señala Angela Davis y Michelle Alexander (3). La aplicación de la ley no es lo suficientemente segura para ganarse la confianza de muchos. El otro problema es que, incluso si hay alguna acción legal, los tribunales son dirigidos por el principio de “inocente hasta que se demuestre lo contrario”. Esto significa que un tribunal cree en el acusado (el autor), hasta que se pueda probar “más allá de una duda razonable”, que se produjo el asalto —por lo que los tribunales pueden decidir no creer en una victima de asalto sexual, e incluso si el tribunal encuentra culpable al autor, dicen “ok, ahora creemos y estamos de acuerdo en que fue atacada sexualmente o violada”; ambas respuestas son terriblemente inadecuadas e insultantes.

En las comunidades radicales en EEUU, buscamos reducir el daño en nuestras comunidades. El ir a la policía sólo invitaría a la policía o de todo el sistema jurídico en nuestras comunidades representando una amenaza de violencia. Así que han habido esfuerzos para responsabilizar a los autores fuera del sistema legal. A veces esto parece una reunión de la comunidad, donde una victima cuenta su historia y pide a los miembros de la comunidad para hacer frente al agresor. A veces esto ha resultado en múltiples victimas que vienen hacia adelante para hablar de un sistema de comportamiento. Muchas veces se espera que los miembros de la comunidad y las organizaciones echen a los perpetradores de sus comunidades para mantener un espacio más seguro. Informalmente he oído a muchas victimas y perpetradores que con frecuencia este sistema no ha tenido éxito —pero cuando lo han hecho, es cuando una comunidad se suele mantener junta al largo plazo.

Esto nos lleva a pensar en que podemos hacer en las comunidades para hacer frente a un asalto sexual. Las formas más sencillas son preventivas, públicamente desalentar el asalto sexual y la perpetración —mientras se apoya a las victimas y se enseña acerca de las prácticas de consentimiento. Hay un programa de la Universidad de Oregon que da talleres sobre cómo hablar de sexo, cómo hacer un check-in sobre diferentes acciones sexuales (4). Es necesario que hayan programas similares en más lugares del mundo. Cuando falla la prevención, existe la necesidad de una institución fuera del estado dedicada a la rendición de cuentas. Tal organización tendría que estar dispuesta a trabajar durante años en el desarrollo de una ética de consentimiento entusiasta entre autores. Está organización debe estar preparada para hacer frente a la posible manipulación o resistencia en el proceso; y continuamente hacer seguimientos con las victimas afectadas para tratar de hacer frente a sus necesidades de seguridad y dignidad. Las personas no son desechables, y el mayor riesgo de desterrar a un violador es que realmente no se habrá ido —ya que potencialmente puede apuntar a la gente fuera de las comunidades radicales, o mudarse a otra ciudad continuando un patrón de manipulación sexual. Es un proceso potencialmente doloroso responsabilizar a los perpetradores en dichas comunidades sin depender del apoyo policial. Sin embargo, es importante tener en cuenta el riesgo de un potencial peligro para el resto de comunidades, ya que con el destierro se evita la creación de instituciones responsables que pueden mantener procesos a largo plazo.

1)http://www.washingtonpost.com/blogs/fact-checker/wp/2014/12/17/one-in-five-women-in-college-sexually-assaulted-an-update/

2)https://rainn.org/get-information/statistics/sexual-assault-offenders

3) http://www.historyisaweapon.com/defcon1/davisprison.html

4)http://swat.uoregon.edu/join.aspx

 


 

This is a discussion about sexual assault

Within Radical Movements in the United States, there is no compelling answer on how to respond to sexual assault within our communities. The existing systems of police and imprisonment are either totally ineffective or harmful for our communities. The Alternatives that have been used leave much to be desired. What can we do to create new systems of justice and ethics around healing.

The United State has a rape culture- which means that, in sorts of social mediums the idea of rape is accepted and reinforced. Politicians and law enforcement occasionally make statements that rape is bad, but people on the street, in songs and movies, in comics say “I’d tap that”, ‘rate’ women’s bodies on a scale of 1-10. Men are encouraged to have sex, masculinity is validated by sexual action - I have literally heard “I’m getting laid tonight, whatever it takes”. Sexual assault is a major problem - on colleges at least 20% of all women are sexually assaulted at a university (1). Nationwide there are tremendous barriers to reporting, not least of which is that the vast majority of perpetrators of sexual assault are not strangers but a person the survivor knows (2), and it’s very difficult to turn in a friend, since this would cause friends to ‘choose sides’. The idea that much of our society does not believe survivors when they come forward is a huge problem, instead in many ‘safety pamphlets’ women are encouraged to “walk in groups, avoid strangers, and carry pepper spray”, such suggestions imply that survivors are at fault for their own assault- because they must not have dressed the right way, not had enough friends around or avoided strangers. Why would anyone come forward with their story if they were going to be told it was their own fault to being assaulted. The US is steeped in rape culture, which is fueled by sports and drinking culture, by narratives of masculinity dependent upon sexual domination, and non-supportive systems.
           

The legal system is no help. The police are an arm of law enforcement, which attacks communities of color over 70% of prisoners in the US are People of Color, as noted by scholar Angela Davis and Michelle Alexander (3). So law enforcement itself is unsafe for many to approach. The other problem is that even if there is any legal action, the courts are run by the principle of ‘innocent until proven guilty’’. This means a court believes the accused (perpetrator), until the it can be proved ‘beyond a reasonable doubt’, that the assault occurred - so the courts say to a survivor of sexual assault “We don’t believe you, prove it!” and even if the court finds the perpetrator guilty, they say “ok, we now believe you, we agree you were sexually assaulted or raped”; both of these answers are terribly inadequate and insulting.
           

In radical communities, we seek to reduce harm in our communities. Going to the police would only invite police or the whole legal system into our communities and they represent a threat of violence. So there have been efforts to hold perpetrators accountable outside the legal system. Sometimes this looks like a community meeting, where a survivor tells their story and calls upon member of the community to confront the perpetrator. Sometimes this have been multiple survivors who come forward to talk about a system of behavior. Community members and organizations are in many ways expected to kick the perpetrator out to keep a safer space. Informally I have heard from many survivors and perpetrators that this often has not felt ultimately successful - but where it has, is when a community has stayed together as part of long term (several years) of process.
           

This brings us to what we can do in communities to address sexual assault. The simplest ways are preventative, publically discourage sexual assault and perpetration- while supporting survivors, and teaching about practices of consent. There is one program at the University of Oregon, which gives workshops acting out how to talk about sex, how to check-in about different different sexual actions (4), there needs to be similar programs in more locations throughout the world. When prevention fails, need an institution outside the state dedicated to accountability. Such an organization would need to be willing to work for years on developing an ethic of enthusiastic consent among perpetrators, the organization  being prepared to deal with the potential manipulation or resistance to the process; and continually checking in with survivors to try and address their needs for safety and dignity. People are not disposable, and risks of throwing away a perpetrator is that they will not really be gone - but potentially may target people outside radical communities, or move to another city continuing a pattern of sexual manipulation. It is a potentially painful process, that holding perpetrators in our community, without police, but with accountability. But we risk a danger to all other communities by avoiding creating institutions of accountability which can maintain long-term processes.

1)http://www.washingtonpost.com/blogs/fact-checker/wp/2014/12/17/one-in-five-women-in-college-sexually-assaulted-an-update/

2)https://rainn.org/get-information/statistics/sexual-assault-offenders

3) http://www.historyisaweapon.com/defcon1/davisprison.html

4)http://swat.uoregon.edu/join.aspx

 

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