Punto de Encuentro

¿Qué es un autor?

¿Qué es un autor? El autor es la “función autor”. He ahí la cuestión y el concepto, a partir de los cuales, Michel Foucault reescribe las ideas modernas del sujeto creador, de la función autor, y, en general, de la producción discursiva. Foucault, al cuestionar la figura del autor, como origen soberano del sentido, también está cuestionando la organización del pensamiento occidental moderno. El razonamiento foucaultiano, básicamente, procede de la siguiente manera: Primero, a la pregunta ordinaria ¿quién escribe? debemos agregar otras interpelaciones epistémicas, como, por ejemplo, ¿cuáles son las condiciones históricas, institucionales y, por supuesto, discursivas, para que la sociedad reconozca a alguien, que escribe, como autor? Segundo, a la respuesta, también ordinaria, de que el autor es la persona, o sujeto empírico, que escribe un texto, debemos agregar otras consideraciones epistémicas, como, por ejemplo, el autor es la “función autor”. La idea central es que, es a partir de la categoría “función autor”, que se delimita, clasifica y controla los discursos. Es decir que, por la “función autor”, los textos son agrupados, jerarquizados, autentificados e interpretados dentro de una cultura. Tercero, por tanto, el autor no precede al discurso como su causa plena, sino que éste aparece en el interior de un sistema que organiza su circulación y su apropiación.
Foucault desplaza la pregunta desde la interioridad creadora hacia las condiciones de posibilidad del discurso. En vez de interrogar la conciencia del escritor, interroga los dispositivos que vuelven pertinente la referencia al autor. Así, la autoría deja de ser una categoría natural y pasa a ser una construcción histórica. No todas las épocas ni todos los discursos han necesitado autores del mismo modo. Mientras ciertos enunciados científicos circularon durante largo tiempo sin estar ligados a una individualidad autoral fuerte, los discursos literarios y jurídicamente sancionables fueron progresivamente sometidos a mecanismos de atribución. La función autor emerge, por tanto, allí donde el discurso requiere ser controlado, responsabilizado y administrado. En este punto se advierte con claridad la impronta genealógica del análisis foucaultiano. La pregunta “¿qué es un autor?” no busca una definición esencial, sino una descripción estratégica de las prácticas que producen esa figura. El autor aparece como efecto de relaciones de poder y de regímenes de verdad. Su nombre no designa solamente una persona, sino que cumple una función reguladora en el orden del saber. Decir Michel Foucault, o Antonio Gramsci, equivale a nombrar individuos históricos, pero, principalmente, equivale a invocar campos discursivos, reglas de interpretación y posibilidades de enunciación.
Desde una perspectiva foucaultiana, el gran gesto crítico de este ensayo consiste en contribuir a la destitución del sujeto como fundamento. Tal como ocurre en otros momentos de su obra, Foucault desconfía de toda instancia que pretenda ser origen último del sentido. El sujeto autor no crea ex nihilo, sino que ocupa una posición en una red previa de discursos, instituciones y reglas. La escritura no expresa una interioridad soberana, sino que se inscribe en un campo anónimo de enunciabilidad. En suma, además de desplazar la figura, simple y llana, del autor, se trata de redefinir al autor como una tecnología de orden discursivo. Con ello, Foucault abre un programa de investigación decisivo para las humanidades y las ciencias sociales, que consiste en pensar los discursos, no desde la metafísica de la creación, sino desde la historicidad de sus condiciones de producción, circulación y control. El autor deja entonces de ser un individuo originario, para convertirse en un efecto estratégico del archivo de una época. Finalmente, ¿qué es un autor? El autor es la “función autor”.

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