Punto de Encuentro

El viejo partido con espíritu joven

El domingo que pasó el Partido Aprista celebró sus elecciones internas para elegir a sus representantes a nivel distrital y provincial en todo el Perú. Lo destacable de este proceso de democracia interna fue que las listas a competir electoralmente por los cargos debían tener un 60% de cuota joven. Y así fue. En 20 regiones  y 126 provincias del país fueron elegidos 2,450 jóvenes menores de 35 años. En el caso particular de Lima, por ejemplo, se eligieron a 256 dirigentes en el rango de edad mencionado.   

Otro elemento a destacar de estas elecciones internas en el viejo partido de Alfonso Ugarte es que se hicieron de manera abierta al ciudadano y ciudadana del país, vale decir, que cualquier persona con solo presentar su DNI pudo elegir a los postulantes a los cargos partidarios el día domingo. Fueron 170, 000 independientes que participaron de dicho proceso electoral.

Estos datos presentados nos revelan que a sus 91 años el Partido del Pueblo eppur si muove (sin embargo se mueve). Efectivamente, en la larga trayectoria que tiene el APRA como movimiento político el devenir del cambio generacional siempre fue una característica fundamental. Siempre con retos políticos e históricos en cada momento.

Actualmente desde la juventud que forma parte del viejo partido de Alfonso Ugarte tenemos un reto diferente a las anteriores generaciones. La juventud aprista no tiene el contexto de la persecución y del destierro, como la tuvieron las viejas generaciones (aunque en cualquier momento puede haber nuevamente un golpe de estado, uno nunca sabe en nuestra turbulenta democracia).

El reto consiste en articular las nuevas demandas del 27% de jóvenes[1] que crecieron y se socializaron en los noventas, década de un mercado desregulado que pervirtió la idea de derechos y que hizo del quehacer político un negocio. A eso debemos apuntar la juventud, a trabajar con ellos y brindar soluciones compartidas a nivel práctico y político.

El joven actual siente que ha “ganado algo”, ¿pero a costa de qué? La realidad cotidiana nos dice que a costa de esfuerzo propio, sin que el Estado haya fomentado de manera consistente la igualdad de oportunidades. Del 2006 al 2011, en el segundo gobierno aprista, se avanzó en la materia, pero como partido se debe seguir levantando y trabajando sobre esas banderas. Volver al partido-escuela en educación para el trabajo, como sostuve en una anterior columna por este mismo medio.  

Hay que tener en cuenta también que la doctrina aprista está en la conciencia popular y en programas políticos de varios partidos de izquierda a derecha. La justicia social, la descentralización, la igualdad de oportunidades, la democracia, todo eso que representó y representa el APRA, están en las mentes y corazones de cada peruana y peruano y de los actuales idearios políticos de los adversarios. Frente a esta situación positiva, nos toca seguir trabajando y re-actualizando la doctrina aprista a la luz de los nuevos escenarios políticos, sociales y económicos de nuestros tiempos. Seguir avanzando nos dará la vigencia por otros 91 años más.

“¡El APRA nunca muere! es el grito que no es una amenaza para nadie. El APRA no muere para servir al Perú, el APRA no muere para abrazarse con sus adversarios, el APRA no muere para servir sin fronteras” nos dijo el presidente Alan García en el entierro del jacobino Armando Villanueva. Hay que recordarlo siempre. 



[1] Según las cifras de la encuesta de la juventud del 2010 de la Secretaría Nacional de la Juventud (SENAJU).

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