Siempre hemos dicho que el candidato comunista Roberto Sánchez, es un individuo sin atributos, sin carisma, desangelado hasta los tuétanos. Insurge, solamente, por su astucia de reclamar el electorado de Pedro Castillo usando su sombrero y las huestes antauristas, que le dan soporte inicial en campaña electoral. La masa anti limeña, (léase electorado sureño) cree el cuento y lo respalda incondicionalmente, ingresando a segunda vuelta. ¡¡¡En escasos minutos, ya se creía presidente!!!
Podemos afirmar que, además, es un verdadero farsante. Su repugnante doble discurso, lo pinta como el nuevo Toledo, un mentiroso consuetudinario que ahora se victimiza llorando miserias mediáticas para salir de la cárcel apelando a la piedad de la judicatura nacional. Debemos recordar que, Sánchez, enfrenta investigaciones fiscales por delitos de peculado, falsa declaración y falseamiento de información. ¡¡¡Toda una joyita!!!
Además, arrastra vicios por falsedad ideológica. La fiscalía ha solicitado cinco años en su contra por presuntamente presentar información falsa ante la ONPE sobre los gastos y aportes de campaña partidaria entre los años 2018 y 2021 y para colmo de males, ha sido severamente acusado de ser un ilustre succionador de dinero de sus trabajadores.
Gracias a Dios, perdió las elecciones y nos salvamos del comunismo más lapidante y empobrecedor de America Latina, similar al desastroso modelo cubano que languidece día a día sin esperanza o el venezolano que es podredumbre pura.
Sabemos que Roberto Sánchez políticamente está camino a la extinción. Los oportunistas de segunda vuelta que fueron a saludarlo y a repartirse ministerios, cuando el coyuntural conteo lo favorecía, lo abandonaron a su suerte. Ni Antauro lo acompaña. Toda una recua.
Y sus convocatorias políticas resultan virtualmente en la reunión de cuatro gatos despojados tristemente de sus cuotas de poder en plazas minúsculas, apelando a fantasías electorales de fraude que nadie creyó.
El candidato psicólogo, quedó traumado y se resiste a perder en la más profunda negación cognoscitiva de los últimos años.
Se difuminó. Su arquitectura política de primera vuelta se canceló, se cayó, se desplomó. El único problema es que nos deja pro-terrucos de Movadef y Fenatep, en las cámaras de diputados y senadores. A esos hay que combatirlos ideológica y políticamente y exhibirlos como lo que son.
Incluso su derrota corona la suerte socialista de América Latina: Perdieron en Perú, Colombia, Ecuador, Honduras, Chile y Costa Rica.
El dictador Maduro en la cárcel, y Cuba cayendo próximamente, con el próximo soplido bélico de Donald Trump, que liberará a ese país de tanta desgracia provocada por una casta de muerte liderada por Fidel Castro.
¡¡¡Dios salve a nuestra nación!!!