Punto de Encuentro

Por un plato de lentejas

Es decepcionante volver  a mi país después de algunos días, y escuchar la noticia de un nuevo audio de ese asolapado “comerciante de lentejas” Pepe Julio Gutiérrez, amenazando “incendiar troya” si no recibía medio millón de dólares ofrecidos por el abogado “mediador” de Southern.  Total, para los mercenarios, la sangre de nuestros hermanos arequipeños no vale nada cuando de “lentejas” se trata.

Ahora, cual manotazo de ahogado, se declara el estado de emergencia en la provincia arequipeña de Islay, claro, después de un cuarto ciudadano peruano muerto, ya consideran que la “barbarie se impuso” y hay que actuar de manera inmediata. Raro concepto de “inmediatez” del gobierno cuando debiera dejar de  “parchar con curita” y resolver el verdadero problema: la falta de comunicación e información de los alcances de este proyecto.

Las observaciones del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) se presentaron en el año 2009 respecto del uso que se daría al agua destinada a la actividad agrícola. En el año 2010, tras la evaluación del EIA se emiten 138 observaciones, como el de no contar con estudio hidrogeológico, lo cual conllevó a la suspensión del proyecto. En el 2014, el EIA es aprobado, debido a la incorporación de las observaciones, la misma que conforme a lo señalado por el Ministerio de Energía y Minas cumplía con los requisitos de ley.

Pero este proceso de incorporación de observaciones no han sido debidamente comunicado ni explicado a la población arequipeña, lo cual ha sido reconocido por Southern, originando que la información sea manipulada y utilizada por sectores radicales opositores al diálogo y algunos dirigentes corruptos que aprovecharon el descontento y desinformación generalizada para lucrar en su propio beneficio.

Ahora, es preciso que el Ministerio Público realice una investigación rápida y eficaz en los 9 meses de prisión preventiva dictado a Gutierrez a fin de determinar a todos los involucrados en las muertes de civiles y policías; que el gobierno garantice el derecho a la vida y a la seguridad de los pobladores de Islay mientras dure el Estado de Emergencia y; que el Poder Judicial procese a todos los detenidos en los enfrentamientos.

Las peruanas y los peruanos no merecemos sentir esta impotencia y desconfianza frente a la inacción del Estado, que no se aprovechen de nuestra desinformación pues merecemos el progreso y desarrollo sostenible que trae la inversión.  Nuestro derecho a la vida y a la seguridad vale mucho más que un plato de lentejas.

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