Los probables candidatos a la presidencia empiezan a calentar motores. Ya se escucha el ruido de las portátiles, de los almuerzos populares, y del bulloso mitin. Aunque, nada más placentero que escuchar las novedosas adaptaciones de famosas canciones, o quién sabe, inéditas invenciones. Se viene, señores, una campaña roja, naranja, verde y azul.
¡Prepárese peruano! No sabemos a dónde vamos, sin embargo sí sabemos que la música será de vital importancia. Ya nada es igual desde que se inventó el bailoteo en los discursos; ya nada es igual desde que logramos mover el cuerpo o tararear aquello que no debería ser, en principio, el elemento determinante para confirmar nuestro voto; ya nada es igual desde que los parlantes hacen la función del candidato. Lamentablemente el “convencimiento” poco a poco va quedando en manos del DJ. Es verdad, es triste pensar en ello, la realidad y el pasado nos dicen que si no tienes una buena canción, prepárate para perder.
Busquemos un poco en nuestra oxidada memoria...
Quién no recuerda acaso esa coreografía pegajosa, chistosa, y alegre. Efectivamente, amigo lector, me refiero al baile del chino. Ese corillo que sonaba en las radios y que al retumbar en nuestras ventanas, no podías dejar de repetirlo mientras renegabas del mismo protagonista. Qué irónico, puesto que nació como un despiste para ocultar los negociados que copaban al colapsado gobierno fujimorista.
Por otro lado, tenemos al moderno y contagioso baile de las estrellas reguetoneras del APRA. Fue aquella danza, flamante y fresca, la que marcó un hito histórico al congregar a la mayoría de ese sector decisivo en las contiendas electorales. La juventud.
Otro Hit fue el bendito y repetitivo “Lo hizo bien” de Susana Villarán. Algo simplón pero efectivo. La multitud limeña del D y E respondieron al emplazamiento informativo de esta acertada e ingeniosa tonadilla.
Por último. A pesar de todo lo dicho anteriormente, no podría despedirme sin antes mencionar a las olvidadas de la calle. Derrepente llenas de frases entusiastas, no obstante, no tan bien construidas. Aquellas acabaron derrumbando y aburriendo a una candidatura que para muchos pudo resultar, en un inicio simpática, pero que al fin y al cabo concluyó en una intentona desagradable por conquistar el voto del pueblo. Un ejemplo es el empalagoso “Que lindos son tus ojos” de Keiko, que generó rechazo causando así el detrimento del caudal de seguidores que todavía recuerda a la gestión de su polémico padre, afectando de todas formas su débil y efímero colectivo. Otro ejemplo sería el embrujo de Lourdes que no hizo más que fallar en su empeño por peruanizar a la tía Lulú. Finalmente, no me iré sin mencionar el himno del FREDEMO; himno no muy popular para mi gusto y que no hizo más que desperdiciar dinero en su proyecto por ganar más adeptos.
La historia es real amigos míos. La historia nos dijo todo. Este 2016 se viene el bailetón y esperemos los candidatos estén a la altura del ritmo, color, y sudor. Esto no quiere decir que deberán dejar de lado los programas y las propuestas; por el contrario, si los dejan de lado, entonces acabarían como el gracioso Salvador Heresi.
De mi parte puedo decirles que yo seguiré bailando con mi estrella reguetonera.