Punto de Encuentro

El paraiso se ubica dentro del infierno

18 Noviembre, 2015

Cristel Gamarra

Desde el 2001 hasta el pasado “viernes 13” el mundo ha sido espectador de los continuos  atentados terroristas perpetrados por fanáticos religiosos extremistas que en nombre de su Dios arremeten contra la vida de personas inocentes que son víctimas de la constante lucha de los pueblos que van en busca del poder y el control del oro negro, y no como la disfrazan “la búsqueda de la paz acabando con los grupos terroristas”.

De una día para otro, miles de personas vía redes sociales se compadecían del pueblo francés mediante “hashtag” #prayforparis o cambiando su foto de perfil con la bandera francesa como un acto de solidaridad y apoyo moral, pero no era suficiente para las autoridades francesas entender que esos actos de violencias generados por los fanáticos religiosos eran rechazados por la humanidad, que tuvieron que convertir la sangre de sus víctimas en sangre de venganza mediante ataques sobre posiciones consideradas en manos de yihadistas ubicadas en Raqqa, capital del Estado Islámico en Siria.

¿Es pisar el palito? ¿Es tomar venganza? Dirán que es la única forma de parar la ola de terror que puede seguir produciéndose después de los atentados del día viernes. ¿Pero no es actuar de la misma manera? ¿Sangre por sangre? Existen otros medios para poder combatir contra este grupo terrorista, que desde su ideología religiosa toman el nombre de Dios para matar, mientras que nosotros tomamos el nombre de la Paz para matar... ¿Qué es peor? ¿Matar por Dios o Matar para que haya Paz?

Tratamos de entender y poder explicar el accionar de estos grupos terroristas, profesar una religión de forma extremista al punto de recibir el llamado como “elegido” por su Dios a través de otro quien lo representa en la tierra para empezar una guerra “religiosa”  que termina siendo una lucha por la vida que se libra a muerte todos los días en el “Paradaise Now”. Tal como se vive en los países donde mueren más personas que en los atentados de Francia, y que no tiene el mismo impacto en los medios de comunicación por ser países sin importancia “política”… que vergüenza humanitaria.

El peligro es aquí ahora. Tomemos consciencia de que no sólo es un problema de Occidente y Oriente, por lo que la clave está en la cooperación internacional. Ningún país en está libre de estos hechos. No basta con muestras de solidaridad y fuerza, el orar ayuda pero luchar contra las ideologías religiones extremistas que promueven el odio es lo que se necesita.

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