Estando aún a la espera de saber al 100% quien será nuestro próximo presidente o presidenta de la República, y poder celebrarlo o tomar el aliento de alivio; no podemos hacernos de la vista gorda de la caricatura publicada el día lunes 06 de junio, por el Diario El Comercio. Donde se ve a Kenji Fujimori disfrazado de PPKUY (muñeco del partido político PPK). Despertando así, un sinfín de historias, ideas y argumentos en relación a su negativa a ejercer y cumplir su deber y derecho al voto.
Es evidente y no es de ahora, sino desde años atrás, que la rivalidad entre hermanos siempre ha existido. Que la preferencia de Alberto Fujimori hacia sus hijos, siempre ha recaído en su hija Keiko, obteniendo un segundo plano Kenji en la política, medios de comunicación y en estas elecciones presidenciales 2016.
Entre dimes y diretes voceados por uno hacia el otro sobre una posible o no candidatura para el 2021, y los gestos corporales que mostraban más de una molestia; tuvo su desenlace el día de la votación. Esto se venía venir, si es que analizamos el famoso desayuno electoral del domingo, en el cual, se mostraba la familia “feliz”, disfrutando un momento familiar y en apoyando a su candidata. Una familia que para la vista de quien no sepa de quienes se trata, pensaría que no existen rencillas ni recelos uno con el otro. Pero situaciones como el haber sentado a su hermano Kenji en la esquina de la mesa y no a lado de su madre, refleja la poca confianza y respaldo que ambos se tienen. Al menos señora Keiko para la foto y disimular que el fujimorismo está unido hubiese resaltado la figura de su hermano, porque recuerde que no es solo usted la única que lleva el apellido Fujimori sino también su hermano, y la identificación del pueblo también es con él.
Aquel populismo, simpatía que expresa la población hacia los dos hermanos, se basa y se reafirma en el voto del recuerdo de un expresidente que hizo buenas obras y llegó a lugares del Perú “profundo”, donde ningún otro presidente había llegado. Un apellido que identifica el pasado con el presente y no un voto a mérito propio. Aunque a veces me cabe la duda, que parte del populismo de Kenji no se debe a su padre sino a sus declaraciones u ocurrencias que ha dejado a más de un perro sin ladrido.
No está de más recordar, que la importancia de las relaciones familiares no es solo en el ámbito privado, más si se trata de figura pública. Porque el respaldo y el apoyo que uno espera primero siempre es el de su familia.