Punto de Encuentro

La contrarreforma sigue avanzando

Imaginemos que el día de hoy se publica en el diario oficial El Peruano, una norma cuyo artículo primero diga algo parecido a lo siguiente: “Los partidos políticos están obligados a ser instituciones fuertes y serias pues ello representa en único camino para fortalecer el sistema democrático”.

Asumo que todos concordaríamos en que la norma estaría rozando el absurdo, pues no se puede fortalecer a los partidos por decreto, sin embargo, nuestra capacidad de asombro pareciera ponerse a prueba cuando un intento de esa naturaleza pasa de la ficción a la realidad, pues esta semana la Comisión de Constitución y Reglamento del Congreso de la República, a instancias de un representante de la bancada aprista, ha puesto sobre el tapete una iniciativa presentada hace ya algún tiempo y que, en su momento, más allá de alguno que otro comentario, pasó al olvido, nos referimos a un proyecto que pretende modificar la Ley de Organizaciones Políticas estableciendo que solo aquellos partidos que cuenten con tres años de inscripción en el Registro de Organizaciones Políticas, puedan participar en las elecciones que se convoquen.

Pero ello no queda allí, el proyecto en cuestión se ocupa también del tiempo de militancia mínimo que se exigiría para presentar candidaturas, de modo tal que solo quienes aseguren un mínimo de tres años de militancia partidaria, podrán presentarse como candidatos al Congreso de la República, plazo que se reduciría a un año en el caso de las candidaturas a cargos regionales y municipales.

El proyecto, según se expresa en sus fundamentos, busca fortalecer tanto a los partidos políticos como a las bancadas parlamentarias, impidiendo el ingreso de oportunistas y outsiders en la política, objetivos que seamos sinceros, todos compartimos, sin embargo, constituye una barrera que impide el acceso de nuevos partidos políticos al a nuestro sistema partidista y nuevamente se busca fortalecer a los partidos mediante decreto, algo poco menos que absurdo.

Recordemos que desde el Congreso ya se ha querido “limpiar la cancha” y aún está en discusión un proyecto que elimina del mapa político a las organizaciones políticas más pequeñas, es decir, a las de alcance provincial y distrital, además, bajo el cuestionable argumento que la reelección es fuente de corrupción, ya se ha prohibido la reelección de las autoridades locales y regionales de modo tal que ahora los únicos cargos que son reelegibles son, curiosamente, los parlamentarios.

De otro lado, algunos medios se han encargado de refrescarnos la memoria respecto a que recientemente, con la aprobación de la Ley N° 30414, se modificó la ahora denominada Ley de Organizaciones Políticas elevando el número de firmas necesarias para la inscripción de un partido, pasando éstas progresivamente de 164,664 (1% del total de electores) a 493,992 (3% del total de electores en el 2011) y ahora a 773,716 (4% del total de electores en el 2016), es decir, en menos de cinco años se pasó de un 1% (164,664 firmas) a un 4% (773,716 firmas).

Dicho en otras palabras, con el argumento del “fortalecimiento partidista” hoy día prácticamente solo podrían presentarse a una elección, los partidos que ya están inscritos, ninguno otro, y como candidatos, solo aquellos que ahora son sus afiliados, ninguno más. Cerrar la puerta a los demás y prohibir las postulaciones son ahora razones para fortalecer a los partidos.

Aunque sé que ninguna se va a aprobar, planteo continuar la línea del proyecto y bajo el irrefutable argumento de fortalecer a los partidos, propongo las siguientes medidas que indudablemente si variaran el rumbo partidista. Quieren partidos fuertes, pues acá presento la receta:

1.     Tenemos partidos que nunca participan en procesos electorales, ¡eliminémoslos!: Los partidos políticos están obligados a presentar candidatos en todas las elecciones que se convoquen y someterse a la valla electoral en cada una de éstas. Se deroga la norma que les permite no presentarse en una elección de carácter general y si fuera con efecto retroactivo mucho mejor.

2.     Las alianzas electorales no son ideológicas, solo sirven para salvar la inscripción de quienes no pueden salvar la valla por sus propios medios. ¡Pues evitemos incoherencias políticas! O  bien eliminamos la posibilidad que hayan alianzas de modo tal que cada quien baila con su pañuelo, o elevamos sustancialmente la valla y hacemos que esta dure hasta que culmine el mandato de las autoridades que la alianza hubiese alcanzado.

3.     Los partidos políticos son poco democráticos y sus procesos internos poco transparentes. ¡Combatámoslos!: Solo podrán participar en procesos electorales, aquellos partidos que cuenten con directiva vigente e inscrita en el Registro de Organizaciones Políticas. Quien no haya renovado a sus autoridades partidistas no podrá participar en una elección y quien no participa en una elección pierde su inscripción. ¡Quienes no son capaces internamente de llevar a cabo una elección interna no pueden gobernarnos!

4.     Tenemos partidos con líderes eternos: ¡Pues eliminemos el caudillismo! Ninguna autoridad partidista podrá ejercer algún cargo más allá de dos períodos consecutivos y ningún período podrá ser mayor a cuatro años.

5.     ¡No existe democracia interna en los partidos, estos son solo resultados confeccionados en una oficina! Pues cambiemos la permisividad el orden y la transparencia: Todos los procesos democráticos internos, tanto para la elección de directivos como candidatos, se llevarán a cabo de manera simultánea y con la presencia y supervisión de los organismos electorales.

6.     ¡Los partidos arman sus listas de candidatos como les da la gana, las candidaturas y puestos en las listas se compran! Pues corrijamos nuestros errores legislativos: Los resultados de la elección interna de candidatos, (las cuales serán llevadas a cabo de la mano con los organismos electorales), se reflejarán en la ubicación de los mismos en las listas, eliminándose así el voto preferencial.

7.     El transfuguismo es una epidemia, los candidatos migran de partidos en cada elección, se busca siempre el interés personal. ¡Pues combatámoslo! Solo se permitirá la reelección de una autoridad siempre y cuando lo haga por el mismo partido que lo llevó al cargo

¿Les gustó? Estoy seguro querido lector que usted estará de acuerdo con alguna de nuestras las propuestas, pero estoy seguro que a ninguno de los congresistas que ahora defienden el “fortalecimiento de los partidos” las asumirá. Queda abierto el debate.

 

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