Punto de Encuentro

EL SISTEMA ELECTORAL EN LAS ELECCIONES MUNICIPALES

El próximo 19 de junio se cumplirá una fecha en la cual se verificarán dos hitos importantes dentro del cronograma electoral correspondiente a las Elecciones Regionales y Municipales del próximo mes de octubre. En dicha fecha, vencerá el plazo para que las organizaciones políticas que participarán en los comicios, presenten sus listas de candidatos; adicionalmente, ese mismo día cerrará el Registro de Organizaciones Políticas, que reanudará sus funciones una vez concluido el proceso electoral.

Como quiera que un proceso electoral es en buena cuenta una sucesión de etapas, la verificación del primero de los hitos mencionados, es decir, la inscripción de candidatos, supondrá adicionalmente el inicio propiamente de la campaña electoral, hasta ahora bastante tibia, la que exigirá a cada contendor la aplicación de sus estrategias para la captación de votos con el objetivo de lograr el triunfo electoral.

En lo que respecta al proceso electoral de Lima Metropolitana, la coyuntura electoral actual aún no permite distinguir sobre cuáles de los presuntos candidatos se decantará principalmente la intención de voto, realidad que sumada al hecho del desconocimiento mayoritario del elector respecto al sistema electoral que se aplicará al proceso, me obligan formular algunas precisiones respecto a la normatividad aplicable al mismo pues no todas las elecciones se llevan a cabo con las mismas reglas.

Sin duda, el primer punto a resaltar es que la elección de alcaldes y regidores, tanto provinciales como distritales, se decide en una única vuelta, es decir, se prescinde del balotaje.

En efecto, a diferencia de las Elecciones Presidenciales o aquellas donde se elige a un Gobernador Regional donde se exige una mayoría absoluta (en el primer caso) o relativa específica (en el segundo), caso contrario, se lleva a cabo una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados, cuando se trata de elecciones locales, es decir, donde elegimos autoridades a nivel provincial y distrital, asume el cargo aquel candidato que obtiene el mayor número de votos, independientemente si el margen de victoria sobre su más cercano opositor sea estrecho, inclusive de un voto.

Quedará para una discusión posterior analizar si ello favorece o no a las circunscripciones donde los resultados electorales son tan ajustados, que puedan llegar a generar un fraccionamiento tal que afecten a la gobernabilidad. Baste con señalar el alto número de solicitudes de revocatoria que tradicionalmente se han presentado en el Perú.

El segundo punto es que en la elección se aplica el método de la cifra repartidora bajo la regla que quien gane la elección, recibe cuando menos el 50% más uno del número de regidores, es decir, si en un municipio se elige a un alcalde y 10 regidores, la lista ganadora tendrá un mínimo de 6 regidores, y a partir de esa cantidad empezará a procesarse la cifra repartidora.

En efecto, nuestro sistema privilegia lo que se ha convenido en denominar como  "premio a la mayoría", la cual, precisamente en aras de la gobernabilidad a la que acabamos de hacer referencia, consistente en otorgar a la lista ganadora la mitad más uno del número de cargos de regidor que conforman el concejo.

Finalmente, debemos tener presente que la cifra repartidora se aplicará luego de asignar el "premio a la mayoría" a la lista ganadora, únicamente respecto de los cargos no asignados a la lista ganadora. No obstante, en caso la lista ganadora obtenga una alta votación en virtud de la cual hubiese obtenido más cargos en el concejo aplicando únicamente la cifra repartidora, se dejará de aplicar el “premio a la mayoría".