Punto de Encuentro

PARLAMENTARIOS FOREVER

Desde hace más de un año vengo escribiendo en este espacio sobre temas vinculados a la coyuntura, en especial sobre aspectos relacionados a la reforma electoral y constitucional con la quijotesca intención que, quizás, alguna de las sencillas sugerencias que propongo pueda ser recogida e implementada.

En esta línea surge ahora el tema de la reelección parlamentaria lanzada el pasado 28 de julio por el Presidente de la República. A priori, muchos ya han señalado que se trata de una medida populista y como toda declaración en ese sentido, ha sido muy bien recibida, excepto, obviamente, por los parlamentarios.

Seamos sinceros, la no reelección no soluciona en realidad nada, solo nos libraría de varios parlamentarios que no han hecho mérito alguno para honrar el alto cargo que ostentan, nada más. Debo precisar que el anuncio presidencial me sabe en realidad más a un castigo que a reforma. Es quizás un pensamiento dicho en vos alta, un deseo casi generalizado más que una medida que incida en la institucionalidad del Congreso y en la calidad Parlamentaria.

La no reelección no nos garantiza en modo alguno que los que vengan con el bicentenario sean mejores que los actuales, pues mientras la democracia interna siga siendo en nuestro país una entelequia, mientras los puestos en las listas de candidatos al Congreso se vendan al mejor postor, mientras el voto preferencial siga distorsionando los procesos nada cambiará.

Sin embargo, algunas medidas que coadyuven a mejorar la clase parlamentaria si pueden implementarse. Veamos.

1.  Existen muchas bancadas parlamentarias y eso no es bueno, éstas deben reducirse. ¿Cómo? Las elecciones presidenciales y congresales no deben ser simultáneas, pues ello solo fomenta el multipartidismo y la fragmentación parlamentaria. Las elecciones al Congreso pueden darse por ejemplo en la oportunidad de la segunda vuelta o dentro de los seis primeros meses de gobierno.

2.  Proscribamos las alianzas electorales.

3.  Respecto a la postulación, resultaría antidemocrático fijar requisitos más allá de los ya establecidos, sin embargo, es factible reforzar la institucionalidad de los partidos sin alterar el orden constitucional y mejorar la relación candidato – partido estableciendo que sólo podrán ser candidatos quienes cuenten con una militancia ininterrumpida a un partido digamos un año antes a un elección, de igual modo, los partidos solo podrán presentar su padrón de afiliados hasta un año antes de la misma, con lo cual se eliminan en buena cuenta los oportunistas.

4.  Debe permitirse la reelección congresal pero bajo algunas reglas. I) Un Congresista solo puede ser reelecto por el partido que lo llevó al Congreso. Quienes abandonaron su bancada y traicionaron el voto ciudadano no deben regresar, al menos de inmediato. Esto fomentará la fidelización y fortalecerá a las bancadas. II) La reelección es un premio que deben otorgar los electores, por tanto un Congresista debería ser reelecto únicamente por quienes lo eligieron, no puede postularse a una reelección por una circunscripción distinta a de la postulación originaria.

5.  Eliminemos el voto preferencial y fortalezcamos la democracia interna la cual debe ser obligatoria, simultánea para todos los partidos y con la supervisión de los organismos electorales. En cada proceso de democracia interna debe haber un mínimo de electores. Si un partido no es capaz de llevar a una elección interna un número mínimo de afilados, digamos el 0.5% del padrón electoral, no merece ser considerado como un partido. De otro lado, el resultado de la elección interna debe reflejarse en el orden en la lista de candidatos.

6.  Redefinamos los alcances de las circunscripciones electorales las cuales deben ser uninominales o a lo sumo binominales. Esto además generará un severo impacto directo en el número de partidos.

7.  Eliminemos la cifra repartidora y fijemos un sistema de mayoría, con circunscripciones uninominales no tiene sentido la cifra repartidora. Esto impactará además en el número de partidos.

Si bien las propuestas no garantizan una mejor calidad de quienes salgan electos, no tengo duda que con ellas mejorará el nivel parlamentario. Dejo abierto el debate.