He visto y escuchado con suma atención y detenimiento la columna de la periodista y abogada Rosa María Palacios acerca del caso Lescano. Ella ha sido asépticamente muy fáctica en su didáctica explicación acerca de la nueva ley del acoso simple y sexual, promulgada desde el 12 de septiembre del 2018.
Expresando así, que no importaría si la periodista presuntamente agraviada continuó llamándole “amigo” al presunto acosador y si ésta inclusive siguió conversando con él, de otros temas, hasta en tonos amicales o de “mucha confianza”. Palacios señala que según la ley actual: Lo que importa es el hecho denunciado en sí y punto.
Rosa María culmina su excelente columna expresando que lo único que se debió hacer desde el principio en este caso, es "simplemente" aceptar que se cometió un error (según la nueva ley) y de ésta manera lo más probable es que al imputado, le hubiesen dado una prisión suspendida, sin afectar su carrera política. Asimismo Palacios expresa que Lescano lejos de reconocer alguna falta, lo niega todo, echando la culpa a sus wachimanes, al ministro, a los apro-fujimoristas, rechazando así que él haya escrito justamente las partes claves de éstos wassaps , enredándose aún más.
De fondo y forma estoy totalmente de acuerdo con Palacios, por lo que entiendo que la ley debería ser contundente para que “no haya dudas”. Agregar que al margen de la evidente falta que cometió Lescano y encima, peor aún, de no reconocer su desatino, por decir lo menos, este hecho le podría costar al congresista finalmente ahogarse seriamente en su vaso con agua. Posiblemente en lo más íntimo de su ser , éste comportamiento errático y contradictorio , tenga raíces en un inmenso miedo de quebrar su imagen como padre frente a sus hijos, frente a su esposa, frente a su “perfecto matrimonio”. Y como profesional, frente a su partido, frente a todos..
En el bello día de la mujer, expresar en términos “políticamente incorrectos”, que aunque la ley es clara, ruego y espero sinceramente que no haya habido ningún aprovechamiento por parte de la periodista demandante, amparándose en el hecho de ser mujer, para manipular y hacer daños, creo yo, totalmente innecesarios. Amén.
Arquitecto Ecológico: Miguel Ángel Romero Maldonado.