Punto de Encuentro

BREVES APUNTES SOBRE UNA CAMPAÑA ELECTORAL

Desde hace casi dos años vengo escribiendo en esta revista sobre aspectos relacionados con los partidos políticos y en especial sobre la reforma electoral.

Sobre el particular, me congratulo que muchos de los postulados expuestos en mis textos se encuentren ahora recogidos en los proyectos presentados por el Ejecutivo al Congreso, por lo que resta esperar que los mismos sean recogidos en su cabal esencia y sin ser desnaturalizados, se plasmen en las normas que regirán el proceso electoral del bicentenario.

Es por ello, que el día de hoy voy a variar el contenido de la columna y me enfocaré en la campaña electoral. No lo haré desde la perspectiva del financiamiento de las campañas, pues ese es un tema sobre el cual ya me he ocupado en extenso, lo haré desde la perspectiva de las estrategias de campaña.

Así como el análisis de una campaña electoral puede efectuarse desde muchos y variados aspectos, la motivación de la misma también, pues no siempre tiene un único objetivo. Si bien mayoritariamente una campaña electoral se orienta a captar los votos que permitan al partido o candidato obtener una victoria electoral, puede en otros casos, ante la evidente imposibilidad de obtener un triunfo electoral, buscar el posicionamiento del candidato con vistas a una siguiente elección o colocar a la organización política en la primera línea como fuerza opositora.

Ahora bien, el contenido de una campaña, que no es lo mismo que su objetivo, puede analizarse también desde varias aristas, entre ellas mencionaremos las dos más importantes: el candidato y su propuesta.

A través de la primera, el candidato, se explotan sus cualidades, liderazgo, capacidad, experiencia, los rasgos que lo distingue de sus opositores, etc. Con la segunda, su propuesta, se difunde las bondades de la posición partidista frente a diversos temas que varían en función a la naturaleza de la elección, de modo que si es una elección presidencial por ejemplo, los temas girarán sobre aspectos de importancia nacional, tales como la economía o la salud y si se trata de una elección local, versará sobre temas la seguridad, alumbrado público o el transporte.

Dicho esto, salvo que el único objeto sea dar a conocer la existencia de una organización política, lo que es inaudito en una campaña, admitamos que cuesta imaginar una campaña que no se centre ni en el candidato ni en su propuesta.

Pero, ¿Qué ocurre cuando el objetivo de la campaña no está claramente definido y el contenido de la misma no se alinea dentro de los cánones descritos? Suponemos que apartarse de la ortodoxia, en principio debería generar que los resultados electorales no deberían ser los deseados.

Veamos a continuación un spot presentado en una campaña electoral a nivel local en las elecciones del año 2010, en dónde no se distingue a ningún candidato ni tampoco propuesta alguna.

Estoy seguro que están sorprendidos por el spot, pero más sorprendentes son los resultados electorales que propició.

La Organización Política responsable del vídeo, participó en las elecciones locales del año 2010 en solo nueve circunscripciones, todas distritales. En dos de ellas obtuvo el más alto número de votos y por tanto obtuvo la alcaldía, en otras dos obtuvo el segundo puesto y en otra obtuvo el tercer puesto. En total, logró colocar a quince regidores distritales de un total de sesenta y ocho cargos en disputa, es decir, el obtuvo 22% del total de cargos en disputa.  

Dicho y visto esto, ¿Alguien se atreve a cuestionar la eficacia electoral de una campaña heterodoxa?

Dejo abierto el debate.