Punto de Encuentro

Corona Beer Virus (2nda parte)

Ya llevamos 14 días encerrados.  Un día antes de que Vizcarra prohibiese la movilización de automóviles particulares,  de manera casi instintiva me fui manejando hasta el mercado mayorista de  Santa Anita, llegando a las 6 de la mañana, no habiendo casi nada de público a esa hora. Los precios todavía eran, según mi punto de vista, los de siempre, salvo el precio del limón que se había disparado.

Yo vivo en Surco y para ir al mercado de Santa Anita, ubicado en Ate, tengo que pasar por la Molina a través del cerro Centinela. Eran las 5 :45 am y todavía había cierta oscuridad,  cuando salí ese día a realizar las compras al mercado, pensando que a esa hora no iba a encontrar ningún sereno o policía en los límites del distrito. Me equivoqué totalmente,  pues al bajar el cerro , me esperaban vehículos del ejercito con muchachitos de 18 años, fusil en mano, preguntándome con educación y firmeza acerca de mis documentos. Les mostré mi DNI y mi celular, el cual lucía iluminando, el permiso de circulación correspondiente.

 Me dieron el pase rápidamente.

Luego del mercado me fui a comprar 3 botellas de vino a una tienda cercana al barrio. De esta experiencia  han pasado ya 2 semanas.  Hoy me percate que aunque todavía tenemos comida, los 3 vinos se me habían acabado. Así que hoy por la mañana me cambie de ropa y calzado para salir a la tienda del barrio poniéndome la respectiva mascarilla y guantes. Me fui a comprar algunas cervezas de reserva.  Me puse un short con bolsillos a los lados que para mí es muy práctico pues puedo meter ahí las llaves, la billetera etc… ,  me lave las manos como 3 minutos. Sin embargo cuando ya estaba de regreso a mi casa  con las 2 bolsas llena de víveres y mis cervezas por supuesto , note que mi “super short” se iba bajando poquito a poquito. ¡El elástico se había vencido!  dejando gran parte de mi blanco calzoncillo a la vista. Me asusté mucho,  pues no sabía si para subirme el short, tenía que dejar las dos bolsas en la vereda de la calle o usar mis codos.  Me picaba un grano en la frente y no podía ni siquiera tocarme la cara . Todo esto mientras caminaba escuchando de manera amplificada por la mascarilla, mis ansiosos respiros emitidos por mi vulnerable tórax humano y los abruptos, rápidos  y fuertes latidos de mi corazón, literalmente  aterrorizado. Y de los nervios me tire un super pedo que terminó por bajarme todito el short que cayo justo cuando entraba al portal de mi casa . Di gracias al cielo de que la flatulencia salió potente y limpiamente, sin conservantes añadidos.

 Estoy muy preocupado pues hasta ahora no se si habré cumplido con todas las medidas de prevención que expresa el MINSA y el excelentísimo presidente de la República…

 

 Arquitecto Super Ecológico: Miguel Ángel Romero Maldonado.

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