Punto de Encuentro

Vizcarra o ¿el hombre que no quería irse?

30 Marzo, 2020

Iván Arenas

No eran precisamente un virus, pero el asecho de los bárbaros del norte representó ese mismo miedo en los romanos que hoy nos embarga. En esas circunstancias de incertidumbre llegó Mario, quien legitimado por las victorias contra el “virus bárbaro” se hizo elegir cónsul siete veces. En la antigüedad luego de una epidemia emergían los dictadores y en Roma, el miedo a los bárbaros hizo que se les entregarán poderes especiales a los cónsules, en casi dictadores.  El pueblo romano premiaba el orden y la certidumbre con altos índices de popularidad. Ipsos habría triunfado entre Roma y Capua.


En varias ocasiones hemos sostenido que luego del cierre “interpretativo” del Congreso anterior, la legitimidad de Vizcarra aún estaba en deuda. Si bien el cierre parlamentario le había traído aplausos, la legitimidad solo lo conseguiría con obras y eficiencia, características que no tenía. Y allí se apareció el Covid19, entre el elegido nuevo Congreso y el desastre sanitario del dengue, para salvarle la cabeza al gobierno vizcarrista y regalarle la oportunidad de la legitimidad soñada, o quizá no. Se apareció justo cuando el gobierno se alistaba para arrinconar al nuevo Parlamento. 

Sí. Como ya lo hemos dicho también, el gobierno actuó bien, como no lo ha hecho con el dengue (que por esas cosas  de lo mediáticamente importante hoy ha desaparecido de las primeras planas) ni con la inseguridad ciudadana, ni con los motores de la economía.  Lo hizo bien. Como Mario frente al “virus bárbaro” una mayoría de peruanos ha premiado las primeras y fuertes decisiones del gobierno. “Mano dura, corazón blando”. Hasta ahora Vizcarra da orden y certidumbre. Y ya hay quienes empiezan a querer que el cónsul, diré el Presidente-Ingeniero (como Fujimori) se quede a pesar de que ello no es constitucional ¿Si o no Pedrito Suárez-Vertiz?
Incluso ahora, con las nuevas medidas adoptadas, otras dos semanas de confinamiento, una mayoría de peruanos está dispuesto a aceptarlo. Los medios nos colocan a la hora del almuerzo las noticias del terror español e italiano y no queda de otra que aceptar la ampliación de la cuarenta. ¿Cómo estarán los enfermos de dengue?.

Es cierto también que hay una minoría reacia a aceptar la cuarentena. Miren a “Ñol”. El gobierno vizcarrista nos ha contado un relato poderoso (porque la política también es la guerra de los relatos). La cuarentena se amplía por el desacato de esos peruanos que “chupan” en plena cuarentena (como Ñol, pe´cuñao)  Es decir, la culpa  finalmente es de la sociedad. No del gobierno. Otros creemos en otro relato que a los medios vizcarrista no les conviene: que el gobierno gana tiempo. Porque simplemente no tiene con qué enfrentar la pandemia. El sistema de salud es un caos, el ministro del sector es experto en consultoría pero no en epidemiología (y a los que sí son epidemiólogos dudan de las pruebas rápidas compradas a empresas xxx se les tilda de “fujimoristas” en ese vertedero de redes sociales); los médicos y enfermeras en primera línea atienden a los pacientes con lo que tienen en mano y si reclaman los “canean. ¿Es raro que los otrora acuciosos investigadores periodistas no haya tuiteado algo, ¡alguito siquiera! sobre la forma de compra de estas pruebas?. Ah, cuánto hubieran servido ahora los 80 hospitales que Vizcarra prometió.

En estos tiempos ni el gobierno ni sus medios aliados -relacionistas públicos en realidad- aceptan críticas. Nada. Todo sea por el bien común que hasta lo yerros se aceptan. Sin embargo, los críticos ya aparecieron. ¿Cómo es eso de que el  “plan María Antonieta” solo contempla el 2% del PBI para el rescate financiero?  Incluso, otros economistas ahora keynesianos (las crisis siempre resucitan a Keynes, un excéntrico bonvivant) dicen que desde el MEF se debe aumentar al 4% o 5% del PBI para un rescate auténtico. Nadie dice que hay una gran oportunidad para las reformas de segunda generación. No obstante, no habrá rescate que valga si primero el sistema sanitario no controla el virus.   

Winter is coming, Presidente Vizcarra. Cuando el virus empezó en Wuhan la “temperatura promedio allí era de 4 grados”, en tanto que en Italia, el país con más muertos por el virus, era de aproximadamente entre 8 y 10 grados. Aunque, los epidemiólogos no se ponen de acuerdo, la constatación práctica nos dice que mientras en el hemisferio norte (España, Estados Unidos, Italia y Wuhan) que transita del inverno a la primavera- los contagiados superar los 100 mil, en el hemisferio sur llegan a menos de 10 mil. ¿Puede el lento alejamiento del verano generar mayores contagios? Todo indica que sí y aunque  el inverno oficialmente empieza en la tercera semana de junio; entre abril y mayo,  son los meses habituales de enfermedades respiratorias. Eso por lo menos en la costa porque como se sabe que en la sierra y en la selva la climatología es otra.

Durante casi todos los 90, Alfredo, ese genial humorista que se batió con todo desde su trinchera contra el fujimorato, inventó una historieta rápida que se publicaba diariamente. En la historieta “el hombre que no quería irse” inventaba todas las razones para no irse nunca.  Vizcarra, pareciese que es como ese hombre que no quería irse. Le ha venido bien la presidencia pero le ha venido mejor esta crisis de un virus cuyo transmisor habría sido el pangolín. Si le sale bien, Vizcarra podría no querer irse, para ello incluso podrían haber nuevas “interpretaciones” de la Constitución. Vizcarra también sabe que necesita de los medios y analistas amigos. Por ahora “el hombre que no quería irse” ya encontró un enemigo –como lo hizo con el fujimorismo- para culparle de todos los males. Ojalá Alfredo vuelva a resucitar al verdadero “hombre que no podía irse”.

 

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