Por: Abraham Fudrini.
Existen hechos reales y cuantificables que no se pueden negar porque son evidentes demostraciones de la pandemia que vive el mundo en general y Perú en particular.
Los peruanos sabemos que la primera alarma del terrible Covid-19 sucedió el 27 de enero de 2020, cuando la ex Ministra de Salud, Elizabeth Hinostroza anunció que en el Hospital 2 de Mayo se estaban atendiendo 4 pacientes sospechosos de tener el Covid-19, tres chinos procedentes de Wuhan y una traductora peruana. Esta fue la primera vez que se encendió la luz de alarma, el 30 de enero volvió a conocerse que dos ciudadanos chinos procedentes de Pekín que arribaron el 3 de enero, se habían trasladado al Cusco para visitar Machu Picchu, fueron atendidos en la Hospital Regional. Ninguno de estos casos estaban contagiados.
Recién fue el 6 de marzo que se descubrió el primer caso de infectado y fue el de un piloto de LATAM AIRLINES, que había visitado varios países de Europa. Era un joven e 25 años cuyo caso fue comunicado por el Presidente Martín Vizcarra en un mensaje extraordinario.
A partir de este caso conocido como el caso o paciente 0, se empezaron a presentar en forma creciente más casos de infectados, recuperados, fallecidos, hospitalizados y en unidades de cuidados intensivos.
Desde ese momento empecé a hacer un seguimiento diario de los cinco casos, lo hice y hago con el interés de mostrar al público el avance diario y semanal de la pandemia en Perú, con el objetivo de ver si mejora, se mantiene igual o parecida o si es que empeora.
De este seguimiento diario he elaborado estadísticas semanales con la finalidad de estudiar este fenómeno interesante pero muy triste para el mundo y los peruanos particularmente.
El cuadro que presentó a continuación nos muestra un proceso semanal que es objetivo e inobjetable, pues se fundan en las estadísticas oficiales, las mismas que han sido cuestionadas por no decir la verdad, como es el caso de la ONG IDL la que denunció que los casos de fallecidos es mayor. Sin embargo mi estudio solo toma en cuenta las cifras que oficialmente nos da el Ministerio de Salud y como podremos observar nos indica en un comienzo hubo un deficiente tratamiento de la pandemia, desde que comenzó la cuarentena en Perú: el 15 de marzo.
A continuación presento el cuadro elaborado:
CUADRO DE INCREMENTOS SEMANALES DE INFECTADOS (I), HOSPITALIZADOS (H), RECUPERADOS (R),FALLECIDOS (F) Y EN UNIDADES DE CUIDADOS INTENSIVOS (UCI).
(Del 08 de marzo al 24 de mayo)
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Semanas. I R F H UCI
8/3 al 15/3. 64. 0. 0. 0. 0
15/3 al 22/3. 292. 1. 5. 31. 5
22/3 al 29/3. 489. 15. 13. 76. 35
29/3 al 5/4. 1,429. 973. 65. 214. 41
5/4 al 12/4. 5,238. 809. 110. 494. 53
12/4 al 19/4. 8,109. 5,013. 207. 534. 33
19/4 al 26/4. 11,889. 1,277. 328. 2,283. 387
26/4 al 3/5. 18,411. 5,462. 558. 1,649. 125
3/5 al 10/5. 21,379. 7,799. 603. 1,320. 95
10/5 al 17/5. 24,966. 6,923. 749. 807. 76
17/5 al 24/5. 27,686. 21,520. 808. 371. 70
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Fuente: Ministerio de Salud.
Elaborado por Abraham Fudrini.
Desde el 8 de marzo hasta el 5 de abril ya era evidente el creciente incremento de infectados, recuperados, fallecidos, hospitalizados y de pacientes en unidades de cuidados intensivos. Durante este corto tiempo, menos de un mes, los infectados ya se habían multiplicado casi 23 veces, los fallecidos habían llegado a 65, los hospitalizados a 214 y los enfermos en unidades de cuidados intensivos eran ya 41 por causa del Covid-19, todo esto ocurrió en menos de un mes: entre el 8 de marzo hasta el 5 de abril.
Esto demuestra que no se actuó con la rapidez adecuada para atender el inminente crecimiento de pacientes y consecuentemente de necesidades de mascarillas, camas de cuidados intensivos, respiradores mecánicos, oxígeno, médicos especialistas, etc. que evidentemente se iban a necesitar en muy corto tiempo, tal como sucedió.
Sin embargo el cuadro de arriba demuestra que en la semana del 19 al 26 de abril fue cuando la pandemia dio un salto brusco que puso que evidencia el colapso de los hospitales que pasaron de un incremento semanal de 534 hospitalizados durante la semana del 12 al 19 de abril a un incremento mucho mayor durante la semana próxima del 19 al 26 de abril cuando el incremento semanal de hospitalizados fue de 2,283 nuevos internados.
Lo mismo sucedió en esas dos semanas con los enfermos de Covid-19 internados en las unidades de cuidados intensivos (UCI) que de 33 incrementados durante la primera semana que analizo, pasaron a incrementarse casi doce veces más: 387 en UCI. Pero este incremento semanal no solo sucedió en el número de hospitalizados y en cuidados intensivos que dan cuenta de la crisis del sistema hospitalario peruano. También sucedió en la cantidad de infectados que en la primera semana que analizo se incrementó en 8,109 nuevos infectados, pero que en la segunda semana que comparo se disparó hasta 11,889; mientras que los que se iban recuperando disminuyeron drásticamente pues en la primera semana que comparo se recuperaron 5,013 personas y en la segunda fue mucho menor la cantidad de recuperados semanalmente pues llegó a menos de la cuarta parte : 1,277 recuperados.
Finalmente los fallecidos en esas semanas comparadas pasaron de 207 incrementados en la semana del 12 al 19 de abril a 328 muertos incrementados en la semana crítica del 19 al 26 de abril.
¿Por qué se agravó la pandemia en esa semana?. Considero que las razones importantes se muestran en la cronología de la pandemia que nos dice que en Loreto el problema se estaba agravando, razón por la cual el 19 de abril 20 médicos recién egresaron se incorporaron al equipo anti Covid-19 de esa región. El 20 de abril se observó que Perú tenía 525 camas UCI, de las cuales 385 ya estaban ocupadas y solo quedaban 140 disponibles pero no adecuadamente distribuidas en las regiones de Perú, por ejemplo en Lambayeque y en Loreto ya eran insuficientes y los infectados en mal estado hacían colas en sus respectivos hospitales para ser atendidos, este mismo día se supo que mil policías se habían contagiado.
Ese mismo día, el 20 de abril, Martín Vizcarra anunció que en Ucayali ya no habían camas UCI, mientras que simultáneamente los médicos, enfermeros y obstetras reclamaron a la Defensoría del Pueblo que no contaban con equipos de protección básicos. El 21 de abril Martín Vizcarra ante el agotamiento de la capacidad instalada de los centros de cremación de muertos, debido a la indetenible cantidad de fallecidos por Covid-19, declaró que ya no era obligatoria la cremación de los muertos por el coronavirus; este mismo día se dio la noticia de las estadísticas de la Universidad Jhons Hopkins que Perú tenía más decesos que siete países de Sudamérica y que sólo era superado por Brasil y Ecuador (hoy, este el gobierno del país del norte, superó en su lucha contra la pandemia al gobierno de Perú); el 22 de abril el Ministro Víctor Zamora declaró la situación crítica como "alerta roja" del sistema de salud; un día después, el 23 de abril, la Universidad Jhons Hopkins nos colocó en el puesto 16 de 194 países del mundo reconocidos por la ONU, con más infectados por Covid-19; de esta manera la crisis se fue ahondando y el 25 de abril cinco hospitales ya habían colapsado y no daban atención en sus unidades de cuidados intensivos por falta de camas UCI, respiradores mecánicos, oxígeno, médicos especialistas, etc.
Todo esto sucedió hace un mes, en la mitad del tiempo de la pandemia que hoy continua, pero el gobierno, que lo que más tiene es dinero del Estado (Presupuesto de la República y Reservas Internacionales Netas), presionado por la opinión publica, empezó a realizar compras para cubrir las necesidades y mitigar este grave problema de la salud pública. Sin duda aún se sigue adoleciendo de muchas necesidades, las mismas que nunca se iban a resolver con discursos diarios sino atendiendo y cubriendo los múltiples requerimientos que felizmente se empezaron a hacer.
Nadie puede tapar el sol con un dedo ni negar que el gobierno actual es el principal responsable de que hayamos estado perdiendo está guerra contra el coronavirus, porque después de un mes, desde que sucedió la semana crítica, no se realizaron, por desidia o descuido, las compras necesarias para atender las necesidades de recursos humanos, técnicos, de insumos y de medicinas que las farmacias empezaron a sobrevalorar y que aun afectan a nuestra sociedad. Tampoco fue una casualidad que los comentarios de muchos países del mundo, nos criticaran porque nuestro gobierno estuvo conduciendo mal la guerra contra la pandemia.
Finalmente, las estadísticas recientes que nos ha presentado el Ministerio de Salud nos indican que ni los martillazos, ni los diálogos televisados del Presidente de Perú y sus ministros, son los que recién en las tres últimas semanas nos estén dando una esperanza aún incierta (será necesario observar el comportamiento de la pandemia durante la semana del 24 al 31 de mayo) de que la pandemia está empezando a reducirse y que podríamos estar acercándonos a la ansiada meseta.
Las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud de la pasada semana próxima (17 al 24 de mayo), nos indican que los infectados (I) aumentaron en 2,720 casos respecto a la semana anterior (10 al 17 de mayo); que los recuperados (R), comparando las mismas semanas, tuvieron un marcado crecimiento que alcanzó la cifra de 14,597; que los fallecidos igualmente comparados fueron 59 más que la semana del 10 al 17 de mayo; que los hospitalizados se redujeron en las mismas semanas comparadas en 436 menos hospitalizados y que igualmente los pacientes en unidades de cuidados intensivos (UCI) fueron 6 menos que la semana anterior del 10 al 17 de mayo.
Si bien es cierto esta comparación es alentadora para el pueblo peruano que durante largo tiempo ha visto que en otros países de Europa y de América Latina, que comenzaron después de nosotros sus cuarentenas para luchar contra la pandemia del Covid-19, ya se había empezado a mejorar, lógicamente esperaba lo mismo para nuestra golpeada sociedad.
Este análisis me obligó a profundizar más y empecé a comparar otras dos semanas: la del 10 al 17 de mayo con los resultados de la semana anterior del 3 al 10 de mayo y los resultados me indicaron que la tendencia de mejoría en la guerra contra la pandemia también había ocurrido pero en menor medida pues del 10 al 17 de mayo hubo 3,587 nuevos infectados (I); los recuperados fueron 876 menos que la semana anterior; el crecimiento de los fallecidos si era considerable pues se incrementó respecto a la semana anterior (3 al 10 de mayo) en 146 nuevos muertos; pero que los hospitalizados (H) habían disminuido al igual que los enfermos en las unidades de cuidados intensivos (UCI): 513 y 19 menos respectivamente en la comparación de los resultados de la semana del 10 al 17 de mayo con los resultados de la semana anterior del 3 al 5 de mayo.
Si bien es una luz esperanzadora que se ve al final del túnel de la pandemia en Perú, existen algunos detalles que debo verificar pues podría ser que la reducción estadística de pacientes hospitalizados (H) y en unidades de cuidados intensivos (UCI) se debiera a que en diferentes hospitales de Perú, no se esté recibiendo más pacientes con Covid-19 porque está agotada la capacidad instalada de los hospitales y de sus unidades de cuidados intensivos o que no haya una contabilización adecuada del número de muertos por Covid-19.
En cualquier caso considero que debemos esperar el comportamiento de estos indicadores durante la última semana de mayo que va del 24 al 31.