Punto de Encuentro

Antisemitismo pecador: respuesta judeocristiana a Balcázar

30 Abril, 2026

Miguel Gogny

Berlin, 30 de abril de 2026 – por Miguel Gogny Villa

Las declaraciones del inefable presidente José Balcázar zelada durante el acto oficial en la Cámara de Comercio de Lima han causado profundo malestar entre los creyentes judeocristianos del Perú.

Afirmando que Alemania fue “empujada a una guerra también por culpa, en parte, de los judíos”, porque supuestamente controlaban la banca y practicaban la usura, el aún mandatario ha repetido una antigua y falsa narrativa antisemita. Esta afirmación no es un análisis histórico inocente, sino una grave distorsión de la verdad que ofende la memoria de seis millones de judíos asesinados en el Holocausto y contradice abiertamente la enseñanza bíblica.

Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento afirman que todo ser humano es creado a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27). El pueblo judío, elegido por Dios para traer al mundo la Ley, los Profetas y al Mesías Jesucristo, merece respeto y no culpa colectiva. Jesús, judío de nacimiento, lloró por Jerusalén y entregó su vida por la salvación de todos, “primero del judío, y también del gentil” (Romanos 1:16). San Pablo advierte claramente: “No os jactéis contra las raras y si lo hicierais recuerda que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti” (Romanos 11:18). El antisemitismo representa, por tanto, una forma de ingratitud espiritual y rechazo a las raíces judías de la fe cristiana.

La acusación de “usura judía” es históricamente falsa y selectiva. En la Europa medieval y moderna, a los judíos se les prohibió poseer tierras y ejercer muchos oficios, obligándolos en muchos casos a dedicarse al préstamo de dinero, mientras cristianos también lo practicaban. Culpar a una pequeña minoría judía (menos del 1% de la población alemana) por la hiperinflación, la Gran Depresión o el estallido de la Segunda Guerra Mundial es una simplificación burda y peligrosa.

La guerra no fue “empujada” por banqueros judíos. Fue iniciada deliberadamente por Adolf Hitler y el régimen nazi, impulsados por un odio racial y anticristiano que también persiguió a millones de cristianos. Culpar “en parte” a las víctimas de su propio genocidio es una inmoralidad que ofende la justicia de Dios.

Como creyente judeocristiano, afirmo: el antisemitismo es pecado. Contradice el mandamiento supremo de amar a Dios y al prójimo como a uno mismo (Mateo 22:37-39). La verdad histórica no se negocia: los judíos alemanes sufrieron discriminación sistemática, despojo y exterminio. Invertir la responsabilidad es un grave error moral.

El “lamento por la percepción equívoca” emitido por la Presidencia no es suficiente. Se requiere una rectificación clara, pública y sincera. Perú, nación de profunda fe católica y evangélica, merece un liderazgo que honre la dignidad de todas las personas y rechace todo odio racial o religioso.

Que Dios ilumine al presidente Balcázar para que corrija este error o podría ganarse el ingreso al infierno. Que el Señor derrame sobre el Perú el don de la verdad, la justicia y la reconciliación, para que nunca más se utilice un acto oficial para difundir mentiras que han justificado las mayores barbaries de la historia.

“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9).

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