Sobre la ancestral rivalidad, que conlleva a un odio manifiesto o escondido, aun falta conocer la verdad del origen y transcurso de la misma, solo se ve una campaña incesante de parte de grupos, básicamente marxistas, por eso bien valen algunas apostillas que permitan hacer conocer, sin apasionamiento ni ceguera, las razones de tan longeva animadversión.
Hace pocos días y después de mucho tiempo, apareció un artículo en un diario español, que tampoco será el último, sobre el manido tema que suponíamos había sido olvidado ya, dadas las circunstancias trágicas del supuesto autor, cuyo titular ambiguo y malintencionado señala una supuesta evidencia de corrupción, hasta hoy no demostrada, de parte del ex presidente Alan García, tal como lo reafirma el contenido del mismo artículo.
Por tal razón, con una perspectiva lo más imparcial posible, se plantean algunas consideraciones, no exentas de una posible comprobación, si ese fuera el caso. Por lo tanto y por ahora estas inquietudes tratan solo de ayudar a comprender estas conductas de los adversarios cargadas de gran irracionalidad teñidas de odio.
Históricamente, el sentimiento de animadversión hacia el aprismo, tanto de la extrema izquierda como de la derecha, ya va alcanzar un siglo de vigencia, porque en al año 1927, en el congreso de Bruselas, Haya de la Torre deslinda rotundamente del comunismo en la famosa polémica con Antonio Mellas, líder cubano, entonces simpatizante del apra, por cuanto creyeron que las teorías marxistas eran irrefutables y menos por un peruano con planteamientos del aprismo.
Este odio acérrimo que inicialmente se ha personalizado en el jefe del partido, dada su capacidad intelectual y de gran conductor de masas, al extremo de negarle el acceso al poder, posteriormente se ha personalizado en Alan García debido a su manejo político y su gran capacidad de liderazgo. Pero, sobre todo, considero, porque el enfoque ideológico y programático de su primer gobierno, muy poco explicado y debatido, resultaba un serio peligro para dichos grupos extremos.
Es pues sin duda inicialmente una rivalidad ideológica porque los planeamientos del aprismo han sido y aun son originales y vigentes y pertinentes a la realidad nacional y latinoamericana o indoamericana. En tanto que los del comunismo solo han tenido relativa aplicación en algunos países europeos además de haber quedado obsoletos y anacrónicos, como se ha comprobado fehacientemente en el último proceso electoral en nuestro país.
Esa es la razón por la cual las masas laborales, gremiales, estudiantiles y de la clase media se adhirieron libre y masivamente a las filas del aprismo para constituir y dar sustento al partido de los trabajadores manuales e intelectuales, por esto ellos siempre han recurrido a la división y al paralelismo y enfrentamientos sin cuartel.
En cuanto a los aspectos de la presunta corrupción, que hasta hoy no ha sido comprobada, pese a que la justicia, mediante fiscales muy parcializados, han actuado con saña y maleficencia, posiblemente quedará en el limbo para así seguir teniendo motivos para seguir con dicho ensañamiento. Así ha sido durante los últimos 30 años en que se pretendió enlodar a los lideres más visibles del partido.
Ante tal situación y en un enfrentamiento al extremo, donde los poderes del estado, los medios de comunicación y ciertos sectores políticos, haciendo causa común frente al adversario perseguido de manera feroz, hicieron todo lo posible hasta obligarlo a su autoeliminación, quienes quedaron estupefactos ante dicha decisión antes que verse sometido a la vejación y degradación moral, que como se supo ya lo tenían preparado con la debida anticipación dichos adversarios.
Finalmente se podría explicar la magnificación del artículo periodístico antes mencionado por la inminente reinscripción del partido, que intencionalmente fue excluido del proceso electoral anterior, indudablemente para minimizarlo e incluso eliminarlo, aprovechando de la profunda crisis interna. Por esta consideración es oportuno recordar la extrañeza que causa en la población la ausencia del apra en actos de protesta frente a los actos arbitrarios y aberrantes del gobierno de turno, como lo hecho con bastante eficacia en oportunidades anteriores.