Punto de Encuentro

Una respuesta histórica al periodista Fernando Vivas. La política siempre con la verdad.

Hace unas semanas el periodista del Diario El Comercio Fernando Vivas publicó una nota periodística sobre el supuesto apoyo de la CIA a la campaña política del APRA en 1962. Unos supuestos documentos desclasificados de esta organización indicarían aporte logístico para la campaña electoral de dicho año. Para quienes tenemos la mínima de noción de investigación histórica tenemos que ver dos distintos puntos. Para hablar de un suceso histórico, se debe hacerlo desde la mirada política del momento, no pensarlo desde nuestra realidad actual, por no hacerlo se han hecho interpretaciones de nuestra historia que en vez de buscar la unión y entendimiento entre peruanos, nos han desunido más.

Ahora, hablar sobre la historia el partido más longevo de nuestra historia es mucho más complicado desde mi punto de vista, porque tanto como lo dijo en su momento el economista e historiador Javier Tantalean, la historia del APRA y su fundador no tiene una viga maestra, tiene muchos más. Desde esa premisa, decir que la CIA dio apoyo a la campaña del 62 es ya un despropósito.

Primero, por el contexto, los años 60 eran de dominación mental e ideológica de la Revolución Cubana, no toma en cuenta el periodista que la CIA ante la propagación de esas ideas, era evidente que iba mirar con buenos ojos en los países de América Latina al aprismo, por la simple razón que el Partido Aprista hizo que el comunismo no pasara a ser en la historia peruana de poca relevancia a comparación de Chile y otros países de América Latina.  

Segundo, Vivas no comenta el proceso electoral de 1962, menos hace una mínima mención al periodo de retorno de la democracia iniciado en 1956 y en el que los apristas tuvieron gran relevancia. Este periodo fue una verdadera primavera democrática, solo basta ver la proliferación de movimiento políticos en dichos años. No solo surge Acción Popular, también los partidos de izquierda tomaron un breve protagonismo. El aprismo, pacta con Prado por necesidad de libertad, no por interés político. ¿Cómo puede un partido de masas iniciar una revolución democrática si esta fuera de la ley y además sus militantes suscritos como semiciudadanos? Grave omisión la del periodista.

Tercero, la campaña de 1962 tuvo hechos muy singulares, el APRA volvería a presentarse legalmente a unas elecciones desde 1931, ya no era el partido del 50 mas uno de peruanos, se habían consolidados nuevos partidos, entre ellos Acción Popular de una figura notable como Fernando Belaunde y la Democracia Cristiana. Ante ello, el aprismo no postula solo, genera una alianza con el Movimiento de Bases Pradistas, más por una noción de carácter democrático, el aprismo sabía muy bien que el odio de los militares hacia su partido no había menguado, se creía que con ello, ante esto gesto de alianza se evitaría cualquier intento de golpe de Estado, algo que no ocurriría así. Bien señala eso el ex presidente Alan Garcia en sus metamemorias, al señalar que en su gobierno dos funcionarios principales de Prado, le comentaron que el golpe militar producido en 1962 ya estaba planeado, porque qué casualidad que el presidente ya tenía incluso su maleta lista para salir de palacio sin quiera saber que los militares iniciaban una sublevación. Las elecciones fueron muy disputadas, por primera vez se utilizaba la televisión, en cuya utilización mostró un gran manejo el arq. Belaunde. No olvidar, que, de dictador el ex presidente Manuel Odría se presentó a las elecciones.

El proceso electoral fue reñido y con bastantes fricciones, los resultados demostraron lo que se intuía, el aprismo no era ya el partido de masas único del Perú, le había surgido competencia. Haya de la Torre triunfó, pero no obtuvo más del 33% de votos válidos que exigía la constitución de ese entonces, encima en Lima, quien había salido victorioso era Manuel Odría. Es así que la elección del presidente la elegiría el parlamento, donde el aprismo era mayoría y por ser el más votado sería elegido presidente, pero no fue así. En Acción Popular empezaron aducir fraude, uno de las razones indicaba eran que el aprismo había hecho votar a peruanos analfabetos en la zona donde ganó ampliamente el APRA, en las regiones de Cajamarca y La Libertad.

Según Luis Alberto Sánchez, si se dieron reuniones para buscar un entendimiento entre Haya y Belaunde, sin embargo, estas nunca terminaban en conclusiones, siempre buscaban por parte de los belaundistas dilatar el tiempo, como si esperaban algo. Eso lo pueden comprobar en su tomo 4 de su Testimonio Personal. La cuestión se agravó cuando en un mitin en la ciudad de Arequipa, el arquitecto Belaunde pediría la anulación de la elección, pidiendo la intervención y pronunciamiento de las Fuerzas Armadas. Esto lo hicieron en reunión con el presidente Prado a quien le pidieron anular las elecciones, caso contrario darían un golpe de Estado. Además de estos actores, el principal vocero mediático que afirmaba fraude era el diario El Comercio, cosa no extraña, ya que toda su maquinaria la había volcado a impulsar la candidatura de Belaunde, recordemos que Francisco Miro Quezada era unos de sus referentes ideológicos.

Ante la posición de Belaunde, las Fuerzas Armas, el diario El Comercio y sumado el de los comunistas que empezaron a apoyar el pedido de golpe de Estado, el jefe del APRA se debilitó moralmente. Referido del veto nuevamente militar, se dirigió hacia su local partidario donde pronunciaría el famoso “Discurso del veto” donde renunciaba a su postulación y daba carta que cualquiera de los otros de representantes mayoritarios e elija al nuevo presidente. Sanchez, tal como lo relata, estuvo inconforme ante esta actitud, pero se daría cuenta años después que nada ya se podía hacer. Así, ante el comportamiento nada democrático de Belaunde, el aprismo se acercó a conversaciones con el odriismo, a quien por el carácter de ex General del Ejército en Manuel Odría se creía que era capaz de frenar un probable golpe de Estado. No se logró y el 18 de junio de 1962 las Fuerzas Armadas dieron un golpe de Estado. La democracia y la constitución volvieron a morir en una mañana.

Relatado todo esto, no cabe en mayor medida lo que afirma el periodista Vivas, pues en la repetición electoral del año 1963, se desmintieron por propio acto de votación todo lo que acusó en la anterior elección, Haya de la Torre sacó casi la misma cantidad de votos. Caso contrario, con Acción Popular que generó una Alianza con la Democracia Cristiana y algunas figuras notables del comunismo peruanos, que lo llamaron abiertamente un “burgués decente”. El supuesto partido apoyado por la CIA ahora, nadie quería aliarse a él. Otro error de Vivas.

Por último, considero que Vivas mira el probalbe apoyo de la CIA al APRA con ojos del financiamiento que reciben los partidos políticos de hoy por parte de empresarios y banqueros, lo que cae en el error que mencioné en el inicio, la historia no debe intepretarse sin ponerse en los zapatos de dicho momento histórico. Sumado a ello, utiliza la ironía periodística de decir que el aprismo por esta razón no es de izquierda, lo que me lleva a afirmar que Vivas nada a leído sobre las entevistas de Haya de la Torre a medios internacionales y nacionales sobre su opinión de la política mundial y de la Revolución Cubana, la posición del jefe del APRA era tajante. Ahora reducir al comentario que ser de izquierda o revolucionario es estar en contra de EE.UU es un argumento muy infantil. El aprismo ha sido una doctrina auténtica de propia definición donde confluyen diferentes corrientes, por esa razón era un partido democrático, pero parece que el periodista Fernando Vivas solo ha leído a Nelson Manrique y Antonio Zapata y no a estudiado otras fuentes, no solo de autores apristas, sino de escritores nada apristas como Javier Ortiz de Zevallos, Enrique Chirinos Soto en su momento, el sociólogo Francios Barricui y mucho más. Tarea para casa para Vivas de este nada agraciado docente de Historia y de siempre buscar la verdad con objetividad.

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