El Perú es uno de los países que tiene mayores riquezas culturales en Iberoamérica. Esto es una fortaleza como nación y también permite generar posibilidades de desarrollo a un grupo de la población que podría tener hoy en día subempleo. Si el Estado realmente tomará en cuenta el capital importante que tenemos como nación en este sector clave, profundizaría en sus propuestas. Sin embargo, aquí tenemos algunos puntos de las propuestas de ambos candidatos.
Para Juntos por el Perú, este sector está relacionado con los derechos sociales de los peruanos. Como parte de sus políticas, busca cohesionar una identidad plurinacional a través de diversas acciones, fortalecer el rol del Estado en la cultura, regular acciones a favor del sector y ser proveedor de fondos públicos directos. Estas acciones estarían orientadas a cooperativas de artesanos y colectivos artísticos, con el fin de incentivar una economía popular y brindar estímulos a jóvenes creativos. El mecanismo que propone Juntos por el Perú es ofrecer crédito barato a los más jóvenes, apoyo técnico y descentralizar el sector a través de una matriz productiva.
Por su lado, Juntos por el Perú propone acciones que no generarían impactos significativos en la economía peruana. El Estado debe incentivar no solo la cultura, que es un sector clave, sino también el turismo, área en la que este plan carece de propuestas concretas. Con todo, considero importante tener una visión que promueva el sector y no que derive en una especie de "Estado policía".
Por su parte, Fuerza Popular presenta una propuesta centrada en la competitividad en el mercado, incentivos tributarios, simplificación administrativa y subsidios orientados a promover la inversión privada y facilitar un mercado dinámico.
Asimismo, Fuerza Popular orienta sus estrategias a las micro y pequeñas empresas del sector creativo y, a diferencia de la propuesta anterior, sí involucra al sector turismo, como ocurre en otros países.
La propuesta incluye también una reducción de trabas burocráticas para hacer el sector más atractivo a la inversión privada.
Sin embargo Fuerza Popular toma una parte del sector, cuando también debería tomar en cuenta industrias como los videojuegos o la medicina digital que podria ser vital para el desarrollo del sector salud.
Ninguna de las dos fuerzas políticas ha valorado suficientemente la importancia de la integración de este sector en una estrategia mayor. Un elemento ausente en ambos planes es el fomento de la paradiplomacia: la capacidad de las ciudades para establecer vínculos directos con sus pares en el exterior. Impulsarla permitiría que ciudades como Lima, Cusco o Arequipa avancen en hermanamientos con otras urbes relevantes, abriendo canales de cooperación cultural, turística y creativa que el gobierno central difícilmente puede gestionar solo.
Queda pendiente que quien resulte electo profundice en estrategias para el crecimiento del sector creativo; de lo contrario, será una oportunidad perdida. En este análisis, la propuesta de Fuerza Popular resulta más viable para los tiempos actuales: reconoce al sector creativo como un motor económico y traza condiciones concretas para que más personas puedan mejorar su calidad de vida a través de él.