Punto de Encuentro

El táctico silencio del PPC

La desastrosa forma como termino la candidatura municipal del Partido Popular Cristiano en la capital de la república, podría sugerir un próximo triste desenlace en la elección nacional, si el frente interno no logra ordenar sus emociones y la jerarquía no termina de imponer su veredicto. 

La exteriorización de una “disputa interna” termino siendo la manera más torpe en la que un partido con cincuenta años de formado podía permitirse en la antesala de las locales-regionales. Un Tejada intelectualmente solvente parecía ser la solución a una campaña  con una autoridad anclada en la inoperancia y un ex alcalde empantanado en la fragilidad moral de su entorno, hasta ese momento, también capturado por la duda. Terciar era lo prudente, pero los conflictos dejados por las primarias flotaban aun en el ambiente y al no ser resueltos en los “tiempos de la política”se volverían un yunke amarrado al tobillo de una inicial campaña. Peor aun, la incontinencia como característica en la actitud del candidato y el desorden en su vida privada-un parte policial describe nudillos hablando en casa-lo harían presa fácil de la canibalización  de los medios. 

La incapacidad que tienen los socialcristianos para retener a sus principales dirigentes es bastante llamativa y el no elevarse al poder desde su fundación parece necesariamente no ser el principal motivo de su alejamiento. En la practica, la resistente caparazón del sector más tradicional del partido colisiona sostenidamente con uno bastante impetuoso, lenguaraz ,poco atinado y sin antenas en la “gran política”, pero habido de protagonismo, ansias de reconocimiento y presunción de poder. 

A pesar de la evidente contrariedad, el movimiento que hagan los pepecistas en el tablero electoral “si fuera acertado” determinará la primera vuelta  presidencial  y los políticos más experimentados lo observan con la concentración de un felino para celebrarlo o para obstruirlo. Cada uno de los posibles aspirantes que vienen desde ese espectro político-el centro derecha, ahora con un caudal masivo y popular- necesitan de la seguridad de esta posición antes de emprender algo con algún sentido de realidad. No entender esto, es creer “ingenuamente” que una elección se puede ganar amparado simplemente sobre la misma intuición y métodos con los que un publicista intentaría colocar jabón, puliton o lejía en la necesidad local.

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